El Congreso perderá el apellido 'de los diputados' para evitar connotaciones sexistas

M. E. A.

MADRID. Con el eco del «portavoces y portavozas» de Irene Montero resonando aún por sus pasillos, el Congreso de los Diputados aprobó ayer una iniciativa para desprenderse de su 'apellido' y quedarse con el nombre de Congreso a secas.

La propuesta, que salió adelante con los votos en contra de PP y Ciudadanos, llegó a la Comisión de Igualdad de la mano de Compromís para favorecer «un lenguaje inclusivo y no sexista». «Creemos que ese nombre refleja y ampara mucho mejor la realidad política que alberga el Congreso, que está integrado por hombres y mujeres», argumentó su promotora, Marta Sorlí.

La diputada valenciana llegó en diciembre a un acuerdo con PSOE y Unidos Podemos para incluir en su texto varias propuestas con las que avanzar hacia la igualdad efectiva. Fue entonces cuando el órgano parlamentario debatió la iniciativa en la que se subrayó la necesidad de que la Cámara baja fuera ejemplo de la inclusión para el resto de instituciones. Pero PP y Ciudadanos pararon su votación en el último momento al considerar que la comisión se estaba excediendo en sus competencias. Ambas formaciones trasladaron esta situación a la Mesa de la Cámara que dejó en el congelador la propuesta hasta que ha dado finalmente luz verde a la votación.

La iniciativa contempla promover, en el momento en que se abra el melón constitucional, el cambio de denominación ya que aparece recogida como tal 'Congreso de los Diputados' en el artículo 66.1 de la Carta Magna, al igual que ocurre con el Senado.

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