«Nos conforta saber que murió pronto y no tuvo tiempo de sufrir»

Patricia, la madre de Gabriel. :: efe/
Patricia, la madre de Gabriel. :: efe

Ángel Cruz, el padre del pequeño Gabriel, confiesa que nunca sospechó de Ana Julia Quezada: «Yo dormía con ella por las noches y me consolaba»

MIGUEL CÁRCELES

almería. Los padres de Gabriel Cruz, el pequeño de 8 años que murió presuntamente asesinado a manos de la pareja de su padre, Ana Julia Quezada -ahora en prisión tras confesar el crimen-, mostraban ayer, entre gestos de emoción, sus sentimientos de cierto alivio tras conocer que el último de los informes de la autopsia revela, entre los datos más relevantes, que el menor murió «entre una y dos horas» después de su desaparición.

Con el resultado de la autopsia se han «solventado» muchas de las dudas que habían venido torturando a Ángel y Patricia tanto los días en los que estuvo desaparecido como después del hallazgo de los restos mortales de su pequeño. «Hemos sentido mucho miedo durante 13 días cada minuto, cada hora y cada día. Teníamos pensamientos sobre cómo podría estar Gabriel, si estaba retenido, si le daban de comer, si tenía frío o miedo, si estaba drogado o si estaban abusando de él. Incluso si estaba en el fondo de una balsa...», confesó la madre. Ahora saben que eso no ocurrió, que apenas pasaron minutos entre que abandonó la casa de la abuela y que fue la víctima de un crimen que ha consternado a toda España.

Los padres insistieron ayer en que jamás imaginaron el fatal desenlace. Sin embargo, la madre del pequeño confesó que ella, «de alguna manera», sospechó desde el principio de la posibilidad de que Ana Julia pudiera tener que ver con su desaparición. «Al principio sospechábamos de todo el mundo, pero poco a poco fuimos viendo cosas», adujo. «Una madre es una madre, percibes cosas que no percibe nadie». Eso sí, remachó que «jamás» se imaginó que, además de vivir «12 o 13 días de engaño y dureza», tuvieran que sumar a la pérdida de Gabriel «el daño por tenerla a nuestro lado para intentar consolarnos». «De alguna manera yo sí sospechaba y conforme avanzaba la investigación, bastante más. Intuiciones, iba poco a poco viendo cosas y aumentaba el nerviosismo. Especialmente después de encontrarse la camiseta. Llegué a pensar que fuera ella y más gente, por eso insistía en que le liberasen que no habría rencor», dijo la madre. Por ello, se sentía «aterrorizada» cada vez que «la bruja», no llamó a Ana Julia por su nombre, «salía y la seguían numerosos vehículos de los medios de comunicación que podían dificultar que le encontráramos».

Las sospechas de la madre no fueron tales en el caso del padre del pequeño, Ángel Cruz, su pareja, con el que convivía desde hacía meses. Ayer, negaba rotundo tras lo expuesto por la madre del pequeño. «Yo no, yo dormía con ella por las noches y me consolaba. Yo no sospechaba de ella», aseveró ante la prensa.

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