Condenado a 9 meses de cárcel por restregar heces de perro en la cara de su esposa

La sentencia desestima así el recurso que presentó el condenado, que no podrá acercarse a menos de 300 metros de ella por tiempo de tres años

EFEMURCIA

La Audiencia Provincial de Murcia ha confirmado la sentencia de un Juzgado de lo penal que, en octubre pasado, condenó a nueve meses de prisión a un vecino de La Unión que restregó heces de perro en la cara de su pareja en el transcurso de una discusión mantenida en el domicilio familiar, durante la cual, además, la insultó.

La sentencia, a la que ha tenido acceso Efe, desestima así el recurso que presentó el condenado, que no podrá acercarse a menos de 300 metros de ella por tiempo de tres años.

El relato de hechos probados recogidos por el Juzgado de lo Penal recogía que los mismos ocurrieron el 13 de octubre de 2017, cuando el acusado, que tenía levemente alteradas sus facultades por la ingesta abusiva de alcohol, le restregó las heces del perro que tenían como mascota por el rostro.

La sentencia, ahora confirmada por la Audiencia de Murcia, le condenó a nueve meses de cárcel por un delito de malos tratos en el ámbito familiar y a diez días de localización permanente por un delito leve de injurias.

El Juzgado dejaba también constancia de que como consecuencia del altercado la mujer resultó lesionada, aunque no ha reclamado indemnización alguna por estos hechos.

En su recurso, el acusado alegó que el Juzgado de lo Penal había incurrido en error a la hora de valorar las pruebas, asegurando, además, que él siempre negó haber restregado a su pareja la caca del perro.

Sobre extremo en concreto, la Sala de la Audiencia dice, al desestimar la apelación, que la grabación del juicio permite comprobar que el denunciado dijo estar arrepentido de lo que hizo, «llegando a disculparse y a decir que ?no tenía perdón de Dios?».

Además, durante su declaración, hizo movimientos con sus brazos «en referencia a que pudo lanzar -las heces- con sus manos o arrojárselas a su pareja al golpearlas con su pie», pero negando ahora toda intencionalidad. «Sea como fuere -comenta el tribunal-, lo que resulta inverosímil es que unas heces lanzadas de esa manera sobre una persona sean advertidas por el agente policial que llegó a la vivienda en cantidad abundante sobre el rostro y los brazos de la mujer, con un acierto impropio desde la distancia de alquien que se encuentra, según reconoce, profundamente afectado por la ingesta de alcohol y por una semana de fiesta continuada».

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