El comunista que defendió al PP

Coscubiela da instrucciones de voto a su grupo durante el pleno celebrado el jueves para aprobar la ley de transitoriedad. :: t. albir / efe/
Coscubiela da instrucciones de voto a su grupo durante el pleno celebrado el jueves para aprobar la ley de transitoriedad. :: t. albir / efe

Coscubiela desea un referéndum en Cataluña pero no a cualquier precio

CARLOS BENITO

El portavoz de Catalunya Sí que es Pot, esa amalgama de partidos que incluye a su formación, Iniciativa per Catalunya Verds, junto a Podemos y otras formaciones, es un político que rehuye el sectarismo y anteayer lo demostró con su enérgica intervención en el Parlamento de Cataluña. Su discurso incluyó una breve reflexión sobre esa rareza de que los parlamentarios de la derecha vitoreasen sus palabras, las de un histórico del otro extremo del espectro ideológico: «¿Saben por qué no me molesta esto? Por una cosa que algunos no entenderán -dijo-, porque los que luchamos contra la dictadura lo hacíamos con gente de ideologías radicalmente diferentes en defensa de la democracia».

Joan Coscubiela, nacido en 1954 en el barrio popular de La Barceloneta, cuenta con el pedigrí necesario para enarbolar esa bandera familiar y personal. Es hijo de Josep Coscubiela, un metalúrgico que participó en la fundación de Comisiones Obreras de Cataluña, y de Pepita Conesa, oficial de tercera en una fábrica de cinturones. Su padre estuvo preso en la cárcel Modelo en un par de ocasiones, por su actividad sindical, y acabó regentando un humilde quiosco de prensa en el barrio, pero la pareja logró pagar los estudios de Derecho a su único hijo, Joan.

El actual portavoz de CSQP también pasó por la prisión barcelonesa a principios de los 70, acusado de propaganda ilegal y asociación ilícita. Políticamente, procede del comunista PSUC, y de hecho le gusta puntualizar que milita en ICV por «subrogación» de su viejo partido, cuya «cultura política sólida» echa de menos en el panorama actual.

Pero, durante muchos años, Coscubiela fue ante todo sindicalista. Empezó trabajando como abogado en despachos laboralistas, participó en la creación del gabinete jurídico de Comisiones Obreras y representó al sindicato ante diversas instituciones. De 1995 a 2008 fue secretario general de Comisiones Obreras de Cataluña, hasta agotar los tres mandatos tolerados por los estatutos, y en el tramo final de ese periodo no escatimó fieros reproches a los empresarios y al Gobierno por la gestión de la crisis. Después empezó a dar clases en la facultad de Derecho de ESADE y saltó a la política como diputado de ICV en Madrid. Casado y con dos hijos -Daniel, veinteañero, es el pequeño-, Coscubiela es un apasionado de la montaña y suele madrugar para salir a correr. Su defensa de la dignidad parlamentaria, en la que deslindó cuidadosamente el apoyo al referéndum y el rechazo de la «degradación» institucional, no fue tan bien acogida fuera de las bancadas del PP, el PSC y Ciutadans. Figuras de su propio grupo como Albano Dante Fachín, líder de Podem, apuestan por apartarlo de la portavocía, mientras que en Junts pel Sí ha destacado la respuesta desdeñosa de Gabriel Rufián: «Es como el 'camarada' que iba hace 40 años con las manos sin callos a las casas de los obreros a decirles que mejor no hacer huelgas», escribió el diputado de ERC en un tuit.

En una entrevista con RAC1, Joan Coscubiela anunció ayer que dejará la política institucional al término de esta legislatura y analizó lo ocurrido durante su intervención: «Fue un momento emocionante, pero, sobre todo, de indignación profunda al ver que nos estamos cargando todo el trabajo hecho. Se estaba cometiendo un error que nos costará muy caro».

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