Los 'comunes' mantienen su ambigüedad

La formación de Ada Colau rebaja el referéndum secesionista a «movilización» ciudadana

CRISTIAN REINO

Barcelona. Catalunya en Comú, formación liderada por Ada Colau, no sabe aún si llamará a su militancia a participar en la consulta del 1 de octubre. La ejecutiva del partido se reunió ayer y no tomó ninguna decisión definitiva, se limitó a acordar que someterá a votación entre sus bases la posición oficial del partido respecto al referéndum. La consulta será entre el 12 y el 14 de septiembre.

A los 'comunes' les cuesta fijar su posición, aunque ayer dieron una señal al rebajar la categoría del referéndum a «movilización» ciudadana. Una categorización muy distante del objetivo de los independentistas de organizar un referéndum vinculante, con todas las garantías, censo y con los mismos estándares que unas elecciones. Según el acuerdo alcanzado por la coordinadora nacional, la militancia de los comunes, unas 10.000 personas, deberá responder a la pregunta: «¿Debe participar Catalunya en Comú en la movilización del 1-O?».

Hasta la fecha, la dirección de los 'comunes' había decidido que «apoyaría la movilización» y ahora deberá determinar en qué forma se expresará ese respaldo. Se trata de una indefinición similar a la que mantiene el Ayuntamiento de Barcelona, gobernado por los 'comunes' con el apoyo del PSC, que ha evitado de momento aclarar si colaborará con la Generalitat cediendo locales municipales para la organización de la votación.

Catalunya en Comú concede mucha importancia al asunto de las garantías, tanto para apoyar la votación como en su posición como gobierno municipal, porque se ha impuesto como primera tarea la defensa de sus funcionarios. En relación al derecho a decidir, su posición es intermedia entre los secesionistas y los constitucionalistas. La formación de Colau, igual que Podemos, defiende la celebración de un plebiscito sobre la independencia, aunque sus bases -mayoritariamente- votarían 'no' a la secesión. Los 'comunes' se consideran soberanistas, pero rechazan la consulta unilateral que plantea Puigdemont. Su apuesta es una consulta acordada.

El voto

El partido defiende el derecho a decidir en genérico, pero no da validez al 1 de octubre, que es una manera de tomar distancias respecto al frente separatista y también del constitucionalista, una calculada ambigüedad para que no se les encasille. Algunos 'comunes', en cualquier caso, ya se han manifestado en las últimas semanas a título personal. Gerardo Pisarello, número dos de Colau en el Consistorio, llamó a votar el 1 de octubre y confirmó que su voto será a favor de la independencia. Jaume Asens, también teniente de alcalde, se mostró partidario de que su partido pida ir a «votar», él depositará la papeleta del 'sí'. Lo que haga Colau es más difícil de prever, pues deberá compatibilizar la posición institucional y la de dirigente que en el 9-N votó a favor de la secesión.

La presión es muy fuerte sobre los 'comunes', a los que desde el independentismo se trata de presentar como una falsa izquierda unionista vendida al PP y a Ciudadanos. El viernes pasado, un millar de personas se manifestaron frente al Ayuntamiento para criticar que Colau no haya apoyado a Puigdemont con la cesión de locales. Intentar retratar a la regidora como a una españolista no es más que un ejemplo más de la situación cada vez más polarizada que se vive en Cataluña, donde el mundo se divide en dos, «soberanistas o fascistas».

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