Colau reconoce a Puigdemont como el presidente «legítimo» de Cataluña

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ayer, en la concentración convocada en apoyo de los dirigentes de la Generalitat cesados. :: LLUIS GENE / AFP/
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ayer, en la concentración convocada en apoyo de los dirigentes de la Generalitat cesados. :: LLUIS GENE / AFP

La alcaldesa de Barcelona reclama un frente común del catalanismo para responder a los encarcelamientos de los exconsejeros

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Pleno del alto voltaje en el Ayuntamiento de Barcelona, marcado por la declaración unilateral de independencia. El consistorio de la capital catalana aprobó ayer una resolución que reconoce a Carles Puigdemont y a sus exconsejeros, cesados en virtud de la aplicación del artículo 155 de la Constitución, como los miembros del «gobierno legítimo» de Cataluña, y al Parlamento surgido de las elecciones del 27-S «como el único representante legítimo del pueblo de Cataluña».

La moción la presentó el grupo de Esquerra y la avalaron Catalunya en Comú, ERC, el PDeCAT y la CUP. Votaron en contra, el PSC, Ciudadanos y el PP. Puigdemont es quien «ostenta la legitimidad de las instituciones catalanas hasta que se recupere el autogobierno», según afirmó la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, durante el debate en el consistorio. Para la alcaldesa de la ciudada condal, Puigdemont sigue siendo el legítimo presidente de la Generalitat porque ha sido votado por los catalanes y elegido por la Cámara catalana, tras las elecciones del 27-S.

El exjefe del Ejecutivo catalán fue destituido el viernes pasado por el Gobierno central, un día después de que la Cámara catalana proclamara la república.

La alcaldesa admite que no tiene claro si el exjefe del Ejecutivo catalán es o no el presidente de la república

Esta república está en vigor para el independentismo, aunque los partidos secesionistas hayan asumido las elecciones convocadas por Mariano Rajoy, pero Colau admitió ayer que no tiene claro si Puigdemont es o no el presidente de la república catalana independiente. La alcaldesa de Barcelona exhibió toda la ambigüedad que le ha permitido estos últimos meses estar en un bando u otro según las circunstancias. Por un lado, se manifestó en la plaza Sant Jaume junto a los independentistas, aunque no coreó ninguno de sus lemas, y también votó a favor de la moción de ERC, pero, en cambio, mostró sus dudas sobre la república proclamada el viernes. «¿Es Puigdemont presidente de la república o no?, ¿se ha proclamado la república?», le inquirió el portavoz del PDeCAT, Xavier Trias. «A mí no me queda claro si es el presidente de la república», admitió.

De hecho, además de la moción presentada por ERC, se votó una de la CUP, que instaba al consistorio a reconocer la proclamación de la república. En esta ocasión, la resolución no salió adelante, porque el grupo que lidera Colau votó en contra. Tampoco prosperaron las iniciativas presentadas por el PP, que pedía un rechazo a la DUI, y la del PSC, que reclamaba una posicionamiento favorable a las elecciones del 21-D como una oportunidad para abrir un escenario de entendimiento. Colau gobierna en minoría con el apoyo del PSC, pero el proceso soberanista hace cada vez más patente las diferencias entre los dos socios, que la oposición trata de dejar al descubierto en cada votación relacionada con el problema territorial.

Horas después de que se decretara prisión para los exconsejeros del Gobierno de Carles Puigdemont, Colau calificó el día como «negro» para Cataluña y para la democracia española. «Estamos ante un despropósito jurídico», afirmó en un discurso institucional desde el Ayuntamiento de Barcelona. El encarcelamiento del exvicepresidente y los exconsejeros es un hecho sin precedentes para la alcaldesa, que calificó la decisión de la jueza de la Audiencia Nacional de «error político», que a su juicio tiene motivaciones de «revancha» con el independentismo y vocación de «humillar» a sus dirigentes.

«Ataque en democracia»

«Es el peor ataque en democracia, pero no solo es un ataque a las instituciones catalanas, dijo, también es un ataque a los fundamentos democráticos». «Se ha puesto en cuestión la división de poderes», remató.

La dirigente de Catalunya en Comú, que ofreció todo su apoyo al exgobierno catalán «exigió» a Rajoy que detenga la «espiral represiva» e instó a la puesta en libertad de los dirigentes secesionistas encarcelados. «La relación entre Cataluña y España se ha de resolver en las ursan y no en las prisión», afirmó.

En el plano político, la alcaldesa de Barcelona emplazó a las fuerzas catalanistas a configurar un frente común de rechazo a los encarcelamientos y de oposición al 155. Está por ver si el frente común y la llamada a la unidad hacía referencia a las listas para las elecciones del 21-D o únicamente para las respuestas de tipo institucional y de movilización que hará estos días el soberanismo. «Aunque hayan estado cesados por la aplicación del artículo 155, todos forman el Gobierno catalán legítimamente escogido en las urnas», concluyó.

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