Ciudadanos se lanza a la conquista del voto rural

Un operario coloca un cartel de Albert Rivera, en la localidad sevillana de Gelves, con motivo de las elecciones generales de 2015. :: Reuters/
Un operario coloca un cartel de Albert Rivera, en la localidad sevillana de Gelves, con motivo de las elecciones generales de 2015. :: Reuters

La formación de Rivera pretende mejorar su implantación en los pequeños municipios para disputar poder territorial a PP y PSOE

M. E. ALONSO MADRID.

Con las encuestas a favor y el tiempo en contra, Ciudadanos se prepara para al próximo ciclo electoral, que, salvo sorpresas, comenzará en 2019. El partido liberal sabe que tiene una asignatura pendiente, la implantación en las zonas rurales y en los pueblos pequeños, porque sin esa presencia compite en inferioridad de condiciones. Con el voto concentrado en las ciudades medias y grandes está condenado a ser tercera o cuarta fuerza. La primera prueba son las municipales y autonómicas del próximo año y la formación de Albert Rivera ha marcado en rojo esa cita con las urnas, que contempla como la oportunidad de gobernar y de arrebatar por primera vez poder territorial a PP y PSOE.

Para ello Ciudadanos debe superar la imagen de partido ligado solo a las grandes ciudades que son, hasta ahora, su principal fuente de votos. La dirección trabaja ya en ello y centrará sus esfuerzos en tener mayor presencia territorial. «El último pueblo de Teruel es tan importante como el paseo de La Castellana de Madrid», afirmó Rivera la semana pasada.

De ahí su empeño en la reforma de la ley electoral para que «el voto de todos los españoles valga lo mismo» y en la que ha aunado fuerzas con Podemos, con el que ha dejado atrás sus diferencias, al menos de momento. Ambos partidos coinciden en la necesidad de lograr un modelo más proporcional, sin diferencias entre provincias ni zonas rurales y urbanas. Un cambio que perjudicaría a las dos fuerzas más votadas y, especialmente, al PP.

Desde su salto a la arena política nacional, los liberales han tenido muchos problemas para penetrar en las poblaciones pequeñas y en las zonas rurales. En los comicios locales de 2015 apenas recabaron el 6,55% de los votos y cosecharon 1.527 concejales en toda España, muy lejos de los más de 20.000 que tienen populares o socialistas. El proyecto no tenía entonces la capilaridad suficiente para plantear batalla a los grandes partidos en los pueblos. Ahora, la victoria en Cataluña les ha dado alas y Ciudadanos ha puesto en marcha un plan estratégico para llegar allí donde su infraestructura es débil.

Áreas de crecimiento

Tendrá que afrontar, de todos modos, un arduo trabajo. La última encuesta del CIS señala que en las poblaciones de menos de 2.000 habitantes, tiene una intención de voto del 8%. El PP tiene casi el 35% y el PSOE, más del 20%. Casi lo mismo ocurre en las localidades de 2.000 a 10.000 habitantes, donde Ciudadanos obtendría el 12,6% mientras que los dos grandes rebasarían el 22%. Los porcentajes solo se acercan a partir de las ciudades de más de 100.000 habitantes.

La formación centrista tratará de cerrar el mayor número de candidaturas en el medio rural. Para ello ha estudiado a fondo las posibilidades de implantación en todos los municipios del país cruzando datos electorales con los perfiles de los votantes y el número de afiliados para reconocer aquellas áreas en las que tienen posibilidades de crecer o donde, por el contrario, puede ser más difícil hacerlo. Las principales esperanzas las ha puesto en Madrid, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Andalucía. Desde la dirección remarcan que en el 80% del territorio nacional cuentan con agrupaciones de Ciudadanos, con el objetivo de llegar casi al cien por cien el próximo año y situarse al nivel «de otros partidos con cuarenta años de historia o más».

Los liberales están embarcados además en una campaña para «captar talento» a pie de calle, como ha reconocido el propio Rivera, e incorporar perfiles a la formación que contribuyan a lanzar sus candidaturas. En las municipales y autonómicas el candidato y el nivel de popularidad es mucho más relevante que en las generales, y en ese terreno PP y PSOE llevan muchos años de ventaja a Ciudadanos.

Pero esos comicios serán el banco de pruebas del gran test de las generales. En las de junio de 2016, el partido liberal obtuvo escaños en 20 de las 52 circunscripciones. Logró diputados, sobre todo, en territorios en los que el voto urbano era mayoritario. Es el caso de Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante, Murcia o Málaga. En cambio, allí donde hay mayoría de voto rural se quedó en blanco.

En la docena de provincias en las que se reparten cinco o menos diputados es muy difícil desbancar a los partidos mayoritarios porque se requieren votaciones por encima del 25% para hacerse con un acta parlamentaria. Las 18 circunscripciones con cinco o más diputados eligen cien asientos en el Congreso, y se necesita entre el 16 y el 19% de los votos para conseguir uno. Ciudadanos está aún lejos de esas cifras. Hay 17 provincias que designan entre seis y nueve diputados que suman 126 escaños, y la barrera a superar está entre el 9 y el 11%. En estas demarcaciones está mejor situado, pero tiene margen de crecimiento.

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