CEAR señala en su último informe el «caos» en la acogida de inmigrantes irregulares

COLPISA / AFP

MADRID. España está gestionando la inmigración irregular en sus costas con una política basada en la «improvisación» y la arbitrariedad, denunció ayer la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) en su informe 'Los muros invisibles tras la frontera sur'.

Cerca de 22.000 personas, en su casi totalidad auxiliadas por los servicios de rescate, arribaron a las costas del sur del país y al archipiélago de las Canarias, casi el triple que el año anterior. Más de 220 murieron o desaparecieron en el intento, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). El informe detalla toda una serie de ejemplos concretos que apuntan a una situación de «caos y falta de un plan de acción conjunto» en la acogida de migrantes, afirmó Paloma Favieres, directora de políticas de la ONG. CEAR denuncia que en los puertos de Almería, Motril y Algeciras, «en numerosas ocasiones no se garantiza el derecho de los letrados a entrevistarse» con los migrantes antes de que estos declaren ante la policía y sean o bien devueltos rápidamente, o bien retenidos temporalmente en un CIE, antes de ser expulsados a su país de origen.

«La Policía no está autorizando a hacer entrega (a los migrantes) del folleto informativo sobre su acceso a la protección internacional», y que es un documento que facilita ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, denunció Estrella Galán, secretaria general de CEAR. «No existe un protocolo unificado una vez que se llega a las costas. La improvisación se ha impuesto en el Estado», abundó la responsable.

El informe añade que se han observado «graves carencias» en la identificación de mujeres que podrían ser víctimas de trata de seres humanos, o de menores no acompañados. Y fustiga las condiciones de insalubridad de algunos de los centros de retención.

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