Catalunya en Comú descarta apoyar un Gobierno de Puigdemont

La coalición de Ada Colau y Podemos tampoco respaldará a ningún otro candidato de Junts per Catalunya para «no subordinarse a la derecha»

ANDER AZPIROZ

madrid. Si Junts per Catalunya y Esquerra alcanzan un acuerdo para volver a gobernar en coalición, deberán recurrir de nuevo irremediablemente a la CUP, un socio que les dio innumerables quebraderos de cabeza a lo largo de la pasada legislatura. Los antisistema son el único socio viable para las dos principales fuerzas secesionistas toda vez que Catalunya en Comú-Podem descartó ayer apoyar la investidura de Carles Puigdemont o de cualquier otro miembro de su lista.

Xavier Domènech fue tajante cuando fue cuestionado al respecto. «No apoyaremos un Gobierno de Puigdemont ni por activa ni por pasiva». El candidato de la alianza entre los comunes de Ada Colau y Podemos afirmó que el veto no es contra la persona del expresidente catalán, sino contra las políticas que puso en práctica mientras estuvo al frente de la Generalitat y que, justificó, contribuyeron a la división de la sociedad catalana. Pero la negativa se extiende a toda la lista de Puigdemont, a la que desde Catalunya en Comú se identifica con la derecha. «Somos una fuerza que no nos subordinaremos a la derecha, a ninguna de ellas, porque entendemos que este debate es reconstruir los proyectos de cambios y a la vez reconstruir el país», añadió Domènech.

Pluralismo

Pese a colocarse en la oposición, desde Catalunya en Comú no se renuncia a participar de forma activa en el día a día parlamentario. La mejor forma de hacerlo es con un asiento en la Mesa del Parlament, que se debe de constituir antes del 23 de enero. Domènech expresó ayer su deseo de que la composición del máximo órgano de gobierno de la cámara regional sea lo más plural posible. En la anterior legislatura Catalunya Sí que es Pot, la anterior marca de la coalición, ya colocó a uno de sus miembros en la Mesa, aunque entonces Esquerra y Convergència formaban un único grupo y ahora el puesto se venderá mucho más caro. Ello no impide que los comunes y Podemos apunten a lo más alto, incluso a la presidencia de la Mesa. Domènech ya se ofreció para dirigir la Generalitat en virtud de su posición intermedia entre independentista y constitucionalistas y ahora podría intentar lo mismo con la Mesa. Para lograrlo, no obstante, necesitaría de la generosidad de los secesionistas.

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