El PNV y Cataluña, un discurso multiusos

Iñigo Urkullu y Carles Puigdemont, en el funeral por los atentados yihadistas del mes pasado. :: r. c./
Iñigo Urkullu y Carles Puigdemont, en el funeral por los atentados yihadistas del mes pasado. :: r. c.

Mientras aplaude el 1-O para no descuidar el flanco soberanista, amaga con retirar el apoyo al PP, pero Rajoy no teme perderles

OLATZ BARRIUSO

bilbao. En pleno incendio político por el inédito desafío al Estado del soberanismo catalán, el PNV vuelve a hacer gala de su proverbial capacidad para desplegar un discurso multiusos, que lo mismo sirve para transmitir pleno apoyo al referéndum ilegal alentado por la Generalitat que su adhesión en Euskadi a una reforma estatutaria ordenada y cimentada en los acuerdos políticos y parlamentarios.

Andoni Ortuzar defiende que, llegados a este punto, «se haga» el 1-O pero a la vez admite simpatías por el modelo escocés, recela de las plataformas estilo ANC o Gure Esku Dago como vanguardia política y reivindica para Euskadi un camino diametralmente opuesto. Así lo hizo ante la prensa catalana en la Diada, en la que evitó quedarse a la multitudinaria manifestación de la tarde aunque, a la vez, había compartido el acto institucional de víspera con Arnaldo Otegi. El objetivo es no pisar callos en ninguno de los flancos de su amplio y transversal electorado, que aglutina a autonomistas y moderados pero también a independentistas convencidos y nostálgicos del exlehendakari Ibarretxe y que ve con simpatía, en general, los esfuerzos del soberanismo catalán.

Si algo tiene claro es que «nos debemos a nuestros electores» y, por lo tanto, a los postulados clásicos del partido en favor del carácter nacional de Euskadi y Cataluña, el derecho a decidir y la consulta. Pero también que en ningún caso deben descuidar la vena pragmática que les lleva a huir de experimentos de riesgo y, últimamente, a sostener por vía presupuestaria al Gobierno del PP a cambio de pingües beneficios para Euskadi como el histórico acuerdo sobre el Cupo. Al PNV le interesa perpetuar ese 'statu quo'. No obstante, la tesitura se está volviendo delicada. Si hay un mantra en la planta noble de la sede central del PNV, más grabado a fuego si cabe que el anterior, es que el partido no puede hacer nada «que la sociedad no entienda».

Línea roja

Y en ese capítulo entra, desde luego, seguir sosteniendo a un PP lanzado en tromba contra el soberanismo catalán. Eso no ha sucedido todavía. Rajoy se mueve con extrema cautela, decidido a responder al envite con «proporcionalidad» y con la cabeza fría. Pero Andoni Ortuzar, la presidenta vizcaína, Itxaso Atutxa, y el portavoz jeltzale en Madrid, Aitor Esteban, llevan meses advirtiendo de que si La Moncloa opta por aplicar medidas drásticas contra el plebiscito ilegal, no habrá reedición posible del acuerdo presupuestario. Ayer mismo, Esteban volvió a lanzar el aviso a navegantes e insistió en que una respuesta «exacerbada» al desafío «complicaría» la negociación de las Cuentas para 2018.

Preguntado por cuál sería la línea roja para cortar amarras, el portavoz rehusó hacer «de Rappel» y pidió ir «paso a paso». Los jeltzales tienen claro que solo se alejarían del PP si Rajoy decide aplicar soluciones «traumáticas» como la suspensión de la autonomía catalana vía artículo 155, la aplicación de la Ley de Seguridad Nacional o la detención, por ejemplo, del president Puigdemont. Hasta entonces, seguirán nadando y guardando la ropa, una actitud que da pie al Gobierno y al PP para pensar que el discurso jeltzale debe leerse «en clave electoral». «Es un mensaje de cara a la galería, que mira de reojo a EH Bildu, pero no lo vemos con nerviosismo. Hay compromisos plurianuales en el acuerdo de 2017 y sería echarlos en saco rato», apuntan fuentes populares.

El portavoz popular en el Congreso, Rafael Hernando, pidió ayer, igual que el ministro Montoro, que no se mezclen planos pero dijo «no atisbar problemas en el horizonte» en la negociación con el PNV, que no ha arrancado aún.

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