Casado busca un frente contra Santamaría para impedir que sea la nueva líder del PP

Pablo Casado atiende a los medios tras asistir ayer en Madrid a una reunión internacional sobre innovación tecnológica. :: Javier Lizón / efe
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Pablo Casado atiende a los medios tras asistir ayer en Madrid a una reunión internacional sobre innovación tecnológica. :: Javier Lizón / efe

Se pone en contacto con los candidatos perdedores y recuerda que suman el 63% de los votos

RAMÓN GORRIARÁN MADRID.

Pablo Casado no ha esperado ni 24 horas y ya se ha puesto en contacto con los cuatro candidatos que no pasaron el corte de las primarias para formar un bloque que haga frente a Soraya Sáenz de Santamaría en el congreso del PP del 20 y 21 de julio. Los llamamientos a la integración de la exvicepresidenta no han cuajado. El exportavoz del partido está dispuesto a ir «hasta el final» para tomarse la revancha de la votación del jueves, en la que perdió por solo 1.546 votos. Sáenz de Santamaría ganó, pero las otras candidaturas «representan al 63% de los afiliados», recordó ayer mismo Casado.

Pasado el chute de adrenalina de las primarias, afloró la resaca y con ella la constatación de que el PP se enfrenta al peor escenario para la unidad del partido. El cuadro resultante, victoria de Sáenz de Santamaría con el 37% de los votos frente al 34% de Casado, hace presagiar que se avecinan jornadas convulsas y que el congreso puede ser una batalla encarnizada si los dos contendientes no alcanzan antes un acuerdo de integración, pacto que a día de hoy se antoja imposible.

Si antes de la votación de este jueves había incertidumbre en el PP, esa sensación no se ha eliminado con los resultados. Es más, se ha acrecentado. Con los números de la militancia, ha ganado Sáenz de Santamaría pero Casado aspira a que ese triunfo no se revalide con los votos de los compromisarios. Los 2.612 delegados al cónclave, que los afiliados también eligieron el jueves, son una moneda al aire. Nadie puede asegurar, por ejemplo, que el 54,4% de los compromisarios de Andalucía vaya a votar a la exvicepresidenta aunque ella haya ganado las primarias en esa comunidad con el 54,4% de los votos. «En política, uno más uno no son dos», avisó ayer el coordinador general del PP, Fernando Martínez Maillo, en referencia al comprobado escaso rigor matemático de los pactos políticos.

La exvicepresidenta insiste en reclamar la integración ante su previsible debilidad entre los compromisarios

Es imposible, por tanto, hacer ahora pronósticos sobre quién va a ganar el congreso porque lo que vayan a hacer los compromisarios es un arcano. Solo es previsible, y no al cien por cien, el sentido del voto de los 522 congresistas natos porque son el aparato puro y duro, y se alinean con la posición de sus jefes de filas.

Todo sería distinto si Santamaría y Casado acordasen una candidatura de integración para ir al congreso con una sola lista, pero es una alternativa muy remota en este momento. Tras conocerse los resultados, la exvicepresidenta apostó por esa vía y pidió «integración y unidad», y a cambio ofreció «máxima generosidad». Es consciente de que un acuerdo de «todos contra Soraya» puede sepultar sus posibilidades. La respuesta de su adversario fue que integración sí, pero «después del congreso». Casado quiere medir fuerzas porque ve a su proyecto «ganador» entre los compromisarios. La gente, dijo hoy, quiere «ilusión, renovación y cambio». «No hemos llegado hasta aquí para hacer lo mismo y que nada cambie», sentenció tras asistir ayer a un acto con líderes internacionales, entre ellos el expresidente norteamericano Barack Obama.

El exportavoz del partido empezó a trabajar nada más acabar el recuento y no dudó en cortejar desde el primer minuto a la exsecretaria general, la gran derrotada de las primarias pero que aportará un buen paquete de compromisarios con su 26% de los votos. Su idea es unir fuerzas porque comparte con ella «principios y valores», además de ser «compañera y amiga». Cospedal, por ahora, calla y se ha dado un tiempo de «reflexión». Pero lo que todos dan por seguro es que no apoyará a Sáenz de Santamaría.

Los compromisarios deciden

Pero no solo con la exnúmero dos del PP, Casado también llamó ayer a José Manuel García Margallo, José Ramón García-Hernández y Elio Cabanes. «Los militantes votan en las primarias, pero los compromisarios deciden en el congreso», se afirma en la candidatura del exportavoz. La tesis de que «el que gana, gobierna», defendida con entusiasmo por el PP cuando se trata de elecciones generales, autonómicas o locales, no sirve para este caso, aducen en el entorno de Casado, porque las primarias solo son la primera fase de un proceso que culminará en un congreso extraordinario.

Desde la candidatura de la exvicepresidenta no pierden, sin embargo, la fe y su jefe de campaña, José Luis Ayllón, consideró hoy que «hay que dar tiempo al tiempo» porque a su entender el 'no' de Casado «no es definitivo». Es el momento, añadió, de que hablen los candidatos. Sáenz de Santamaría está dispuesta a dialogar «con todos los candidatos» para integrar en su equipo miembros de otras candidaturas. Esa es la respuesta amable desde la candidatura de la exvicepresidenta, en privado se quejan de que «un pacto de perdedores» trata de torcer la voluntad de la militancia. «Hay que escuchar lo que han dicho los votantes», apostilló Ayllón.

Entretanto, los llamamientos a la unidad se multiplicaron desde todos los flancos del partido. Incluso el expresidente José María Aznar, con indudable empatía hacia Casado y la misma indudable antipatía hacia Sáenz de Santamaría, emplazó a los dos candidatos a trabajar por un PP «integrado y fuerte» para «refundar» el centroderecha.

El presidente de la Xunta de Galicia, por su parte, recordó a los dos aspirantes que «la unidad» se puede lograr «antes, durante y después del congreso. Ese debe ser, según Alberto Núñez Feijóo, el objetivo porque si el PP «no sale unido» de este proceso sucesorio será «evidente» el fracaso de este proceso con las consecuencias impredecibles. De Rajoy, nada se supo.

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