El captador de niñas del Daesh se arrepiente y acepta cinco años

Youssef Mohamed Tuileb ve reducida su pena a la mitad tras un acuerdo con la Fiscalía

M. SÁIZ-PARDO

madrid. Youssef Mohamed Tuileb, el reclutador de niñas y adolescentes ceutíes para convertirlas en esposas de terroristas del Estado Islámico, cumplirá cinco años de cárcel. El juicio contra el yihadista en la Audiencia Nacional apenas duró ayer unos minutos. El acusado reconoció los hechos y mostró su arrepentimiento para dejar la petición de cárcel de la Fiscalía a la mitad.

Sin otra acusación que el Ministerio Público, con el que el acusado llegó a un pacto, la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal del tribunal de la calle Génova condena a Tuileb a la pena rebajada por el fiscal en su conclusiones finales: cinco años de prisión por el delito de colaboración con organización terrorista, once años de inhabilitación, siete años de libertad vigilada y una multa de 1.620 euros.

La reducción es notable. La Fiscalía solicitaba inicialmente para Tuileb diez años de encarcelamiento por los delitos de colaboración con organización terrorista y enaltecimiento del terrorismo (ocho años por el primero y otros dos por el segundo) y una multa de 6.000 euros y la medida de libertad vigilada durante siete años. Finalmente, el delito de enaltecimiento ha sido suprimido de la acusación.

Tuileb, a preguntas de la presidenta de la sala, la magistrada Ángela Murillo, (respondió en árabe y asistido por un intérprete) dijo que se «arrepentía mucho de lo cometido». Cuando fue preguntado de nuevo si se arrepentía por haber tratado de reclutar menores para el Daesh, el ceutí ha respondido con un «sí, señoría». Poco más se pudo escuchar su voz. «Gracias señoría, gracias señor fiscal», fue su despedida.

Tuileb estaba acusado, y desde hoy condenado, por haber tejido una red en la ciudad autónoma para reclutar a niñas de entre 13 y 14 años a fin de enviarlas a zonas controladas por el Estado Islámico en Siria o Irak, donde terminarían por convertirse en esposas de muyahidines, esclavizadas sexualmente.

«Denominador común»

Sus víctimas tenían todas un «denominador común». Eran, en palabras de la Fiscalía, «fácilmente manipulables» porque eran adolescentes con problemas de adaptación familiar y social. La intención de Taileb era siempre la misma, convencerlas para que aceptaran contraer matrimonio con algún miembro del Daesh y luego convertirse en «madres de la futura generación de terroristas».

El lugar de reclutamiento era el Centro Cultural Islámico Imam Warsh de Ceuta. En estas instalaciones se impartían por entonces diversos cursos relacionados con el islam, a los que asistían unos 200 niños y niñas de edades comprendidas entre los 5 y los 16 años. Uno de los hijos de Tuileb también frecuentaba ese centro, lo que le abrió las puertas al captador del Estado Islámico.

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