Los candidatos del PP emprenden una campaña a ciegas ante el imprevisible voto de la militancia

Cospedal, en la primera fila; Sáenz de Santamaría y Casado, en la segunda, este martes en el Congreso. :: F. Villar / EFE/
Cospedal, en la primera fila; Sáenz de Santamaría y Casado, en la segunda, este martes en el Congreso. :: F. Villar / EFE

Santamaría se vende como la mejor baza electoral mientras Cospedal reivindica no haberse «escondido» con los casos de corrupción

NURIA VEGA MADRID.

No hay saltos sin red. Los candidatos con opciones de conquistar la presidencia del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, María Dolores de Cospedal y Pablo Casado, han calibrado sus fuerzas en las estructuras del partido antes de postularse. De las llamadas a los barones dio ayer fe Alberto Núñez Feijóo al desvelar que estos tres aspirantes han tocado su puerta en Galicia en busca de respaldo. Nadie se atreve, sin embargo, a pronosticar hasta qué punto el aparato territorial será determinante cuando es la militancia la que vota en la primera vuelta. Esa incertidumbre aconseja cautela a los líderes regionales de la formación.

Salvo excepciones, el grueso de dirigentes del PP ha rehusado, de momento, significarse. Aunque, eso sí, Málaga se alineó con Sáenz de Santamaría y el presidente gallego, que hasta su renuncia partía como favorito para suceder a Mariano Rajoy, se permitió en RNE agradecer la promesa de lealtad que le trasladó Cospedal cuando aún pensaba en dar el paso. «Yo eso no lo puedo olvidar», reconoció Núñez Feijóo. El partido en Galicia podría funcionar como un bloque a partir del 5 de julio, cuando sólo dos candidatos pasen el filtro de la militancia y se encaminen hacia el congreso de los días 20 y 21.

A partir de entonces, el trabajo de los equipos de los aspirantes se centrará en atraer a los 3.134 compromisarios a su causa. Y ahí la fuerza de los aparatos territoriales del partido sí es fundamental. Pero, hasta ese momento, posicionarse, apuntan fuentes populares, conlleva el riesgo de no coincidir con la militancia o generar una corriente contraria al aspirante recomendado. «Ojo, eligen los afiliados y cualquier prejuicio sobre su voto es inútil -avisa un veterano del PP-. No hay precedentes y nadie sabe por dónde saldrán».

Casado recuerda a los militantes que «con 20 euros» pueden ponerse al día y votar al sucesor

A 6 de junio, el censo de militantes del partido alcanzaba los 869.535. Es en Andalucía (169.602), la Comunidad Valenciana (149.177) y Galicia (101.100) donde los populares cuentan con un mayor número de fieles. Esas cifras, sin embargo, raramente se corresponden con la realidad. El ejercicio de limpieza sí se hizo en la Comunidad de Madrid, donde Cristina Cifuentes en 2017 concluyó que tenía 68.427 afiliados, 25.573 menos de los que figuraban.

La intención del departamento de Organización del PP era promover una revisión exhaustiva del registro, pero todo se ha precipitado. Si se tachan aquellos que no pagan cuota y los que han fallecido, y se tiene en cuenta que para votar el 5 de julio al sucesor de Rajoy es necesario inscribirse en el proceso, en el PP se dan «con un canto en los dientes» si llegan al 10% del total, menos de 90.000.

En este escenario, en el partido sostienen que el «factor sorpresa es Pablo Casado». Fuentes populares advierten de que «hace mucho tiempo» que el vicesecretario de Comunicación trabaja sobre el terreno, «agrupación a agrupación». Tiene tras de sí a cargos de su generación repartidos por muchos territorios, sobre todo en Madrid. Pero también cuenta con la simpatía de los afines del expresidente del Gobierno, José María Aznar.

Desde hoy, y aunque la campaña comienza oficialmente mañana, se ha lanzado a movilizar a la militancia. En Twitter recordó que ponerse al día con la cuota para poder votar sólo cuesta «20 euros».

Mientras tanto, sus contrincantes multiplicaron las apariciones en medios de comunicación. Se trata de una carrera a contrarreloj en la que, para generar entusiasmo y mover a la bases, Cospedal y Sáenz de Santamaría han optado por enterrar en público el hacha de guerra y minimizar así el rechazo que podría generar una confrontación abierta. «No van a ver, como hacen Podemos y el PSOE, que los candidatos se machaquen o destruyan», garantizó la exministra de Sanidad, Dolors Montserrat, portavoz de la candidatura de la secretaria general. «Cospedal es de mi partido -replicó también la exvicepresidenta del Gobierno-. Si gana ella la apoyaré desde el minuto cero sin ningún puesto de por medio».

El partido y las encuestas

Aun así, cada una afila sus armas. El activo de la secretaria general es conocer el partido palmo a palmo y haber «dado la cara» en Génova cuando surgieron casos de corrupción. Cospedal cree que eso es lo que prefiere la militancia frente a quienes «se esconden». El no haber defendido la honorabilidad de la formación ha sido durante años el principal reproche que los populares han dirigido a Sáenz de Santamaría. La exvicepresidenta, en cambio, sale a pelear con el convencimiento de que es la mejor baza electoral. «Hasta hace una semana las encuestas decían que había dos personas que tenían capacidad para recuperar el Gobierno y éramos Alberto Núñez Feijóo y yo», reivindicó en la Cadena Cope.

Y frente a la potencia de estos tres aspirantes, los cuatro restantes sólo aspiran a que el PP respete el resultado de la votación de la militancia y no corrija en la segunda vuelta la apuesta de las bases.

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