La campaña de la CUP para «barrer» al Rey, a Rajoy y a Mas agrieta el frente soberanista

La diputada de la CUP Anna Gabriel muestra el cartel de la campaña para la consulta del 1 de octubre. :: Toni Albir / efe

El PDeCAT califica de «miserables» a los anticapitalistas, que llaman a desobedecer al Estado en la lucha por la independencia

M. E. ALONSO MADRID.

La extrema izquierda independentista ha puesto en marcha su campaña para emprender la recta final hacia el referéndum a golpe de escoba. Bajo el lema 'Autodeterminación, desobediencia, Países Catalanes: barrámoslos', la CUP, junto con las organizaciones juveniles Arran, Endavant y el Síndicato de Estudiantes de los Países Catalanes (SEPC), presentaron ayer en Barcelona el cartel con el que pretenden incentivar la participación ciudadana el próximo 1 de octubre.

En la ilustración para defender el 'sí', aparece una mujer barriendo, entre otros, a Felipe VI, Mariano Rajoy, Artur Mas, José María Aznar, Jordi Pujol, el cardenal Rouco Varela, Florentino Pérez o la presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín. Una imagen, inspirada en los pósteres clásicos soviéticos, con la que los anticapitalistas pretenden visualizar el deseo de echar fuera a todas las estructuras del poder político, económico y social, que calificaron de «discriminatorias». Desde la Monarquía a la Iglesia católica, pasando por la banca o los partidos tradicionales, estos últimos como sinónimo de corrupción. Es en esta clasificación donde sitúan, en concreto, al PP y a la antigua Convergència, dos formaciones salpicadas por numerosos casos de corrupción que están en los tribunales, como la 'caja B', el 'caso Palau' o el del '3%'.

Durante el acto, encabezado por la portavoz de la CUP en el Parlamento catalán Anna Gabriel y la diputada Mireia Vehí, la izquierda independentista hizo un llamamiento en favor de la consulta y defendió la necesidad de «desobedecer» al Estado para no acatar «leyes injustas». Los soberanistas desmintieron, además, al Govern de Carles Puigdemont sobre que en el proceso independentista se pasará «de la ley a la ley» y auguraron un escenario conflictivo para el que, insistieron, están perfectamente «preparados».

Tras advertir de que el Estado tiene armas para impedir la celebración del referéndum, las representantes de la CUP y del resto de plataformas afirmaron que no aceptarán sus imposiciones ni injerencias. «Sólo desobedeciendo sus prohibiciones e impulsando procesos de movilización popular será posible acumular la fuerza política necesaria para posibilitar que se construya una nueva república más libre y más justa», defendieron. Se trata, según expuso Gabriel, de aprovechar la consulta unilateral para hacer una revolución que destruya las caducas estructuras sociales, «misóginas» y «patriarcales». «Un punto de partida», argumentó la portavoz de Arran, Mar Ampurdanès, para construir un nuevo modelo de país».

Esta campaña se llevará a cabo de manera paralela a la que inició la CUP en junio para el 'sí' al referéndum bajo el lema 'Vivir quiere decir tomar partido', y a la que realiza Arran en contra del turismo masivo, que Ampurdanés sostuvo que continuarán realizando las acciones que consideren necesarias y que no les «preocupa para nada» que la Generalitat haya denunciado los destrozos al autobús turístico en la capital catalana a finales de julio.

Malestar en el PP y PDeCAT

Las críticas no se hicieron esperar. Desde el PDeCAT, su coordinador organizativo David Bonvehí, deploró que los anticapitalistas sitúen al mismo nivel a Artur Mas y Mariano Rajoy. «Es miserable. Uno condenado por demócrata, el otro jefe de un Estado que persigue las ideas. Dais pena», dijo. También el presidente del PPC, Xavier García Albiol, salió al paso del cartel, que tachó de «fascista». «Sois una vergüenza», escribió en Twitter. La misma vía que utilizó Albert Rivera, el presidente de Ciudadanos, el principal partido de la oposición en Cataluña, para rechazar la ilustración y recalcar que ya se sabe «para qué sirve el 'procés': para echar a los turistas, expropiar pisos y acabar con la corrupción, de la mano de la banda del 3%».

Aunque durante el acto, los representantes de las diferentes formaciones evitaron valorar los últimos avisos lanzados desde el Gobierno central contra la maquinaria independentista, la diputada de la CUP, Anna Gabriel, cargó contra el presidente del Gobierno, quien el miércoles invitó a aislar a los «extremistas y radicales» que están condicionando al Govern de la Generalitat, en alusión al partido anticapitalista. «Sorprendería, sería noticia, que Rajoy hiciese valoraciones inteligentes», remachó.

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