Bélgica aplaza la vista contra los consejeros huidos al 16 de mayo

ADOLFO LORENTE BRUSELAS.

La Justicia belga volvió a evidenciar ayer que no tiene la menor prisa por tramitar las euroórdenes sobre los tres exconsejeros catalanes huidos, Toni Comín, Meritxell Serret y Lluis Puig, a la espera de conocer qué sucederá finalmente en Alemania con el expresidente Carles Puigdemont. No lo admiten abiertamente, pero la Fiscalía de Bruselas no para de lanzar mensajes en este sentido con sus decisiones. La última, de ayer, fue solicitar el aplazamiento de la vista oral a la espera de recibir información complementaria de sus colegas españoles. El juez y las defensas estaban de acuerdo y la nueva fecha acordada es el 16 de mayo.

La gestión de los tiempos de esta segunda orden de detención y entrega enviada por el Tribunal Supremo nada tiene que ver con la emitida en su día por la Audiencia Nacional. Entonces, Puigdemont lo eclipasaba todo. Los cinco huidos estaban sobreprotegidos y, por ejemplo, entraban al Palacio de Justicia en furgonetas con cristales tintados para evitar a los medios. Ahora, sólo quedan tres exconsejeros en Bruselas y a diferencia de meses pasados, Comín, Serret y Puig entraron ayer andando por la puerta principal acompañados de sus abogados y dibujando una amplia sonrisa. Su líder está en Berlín y su excompañera de huida, Clara Ponsatí, en Escocia.

La Fiscalía belga se anticipó a la espera del pronunciamiento de la Audiencia territorial alemana de Schleswig-Holstein, que ya sorprendió a todos descartando el delito de rebelión. El serial belga del 'procés' ha quedado bastante descafeinado por la marcha del expresidente y la relevancia política de los huidos. Ni Serret ni Puig están procesados por el delito de rebelión, el más grave de todos. Sí lo están por desobediencia y malversación. Comín, el único diputado, ha quedado como el jefe de filas del terceto al estar investigado por rebelión.

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