Bélgica se alía con España y advierte a Puigdemont de que no tendrá privilegios

Charles Michel. :: afp/
Charles Michel. :: afp

El primer ministro dice que Madrid es su «único interlocutor» y Flandes tumba una moción para «reconocer el Estado soberano de Cataluña»

ADOLFO LORENTE

bruselas. ¿Se imaginan a Mariano Rajoy respondiendo durante más de una hora en el Congreso a preguntas sobre la grave crisis política que ha generado el hecho de que un líder regional belga se haya exiliado en España para evitar comparecer ante los tribunales de su país? Pues esto es lo que sucedió ayer en la comisión de Interior del Parlamento Federal belga, con el primer ministro del país, el liberal francófono Charles Michel, en el rol protagonista. Se mostró muy pragmático y lanzó tres grandes mensajes: «Puigdemont es un ciudadano más y no tendrá privilegios; «Nuestro único interlocutor es España»; y «la única crisis política que existe es española y no de Bélgica».

Su mensaje pareció gustar a Mariano Rajoy ya que replicó casi al instante a través de Twitter publicando un mensaje que tradujo al inglés y al francés, algo nada habitual: «Comparto con @CharlesMichel, mi único interlocutor en Bélgica: respeto al E.de Derecho y a la independencia de jueces belgas y españoles. MR».

La sorprendente llegada al país de Carles Puigdemont el 30 de octubre ha supuesto un tsunami político en un Estado per se muy complejo debido a las tensiones territoriales que existen entre sus dos comunidades: La neerlandófona Flandes, al norte, y la francófona Valonia, al sur. El Gobierno, que tardó en formarse 541 días, está integrado por cuatro partidos entre los que se encuentra la N-VA, el partido nacionalista e independentista dominante en Flandes, «los amigos» de Puigdemont, como ellos mismos se han definido.

«Referéndum ilegal»

Había once preguntas registradas que al final se acumularon para que el primer ministro no tuviera que responder una a una. Michel se mostró muy pragmático y comenzó haciendo un relato de los hechos ocurridos en España. Cómo se convocó y celebró «un referéndum ilegal» y la «violencia» empleada el 1 de octubre «que fui el primero en condenar».

Respecto a la situación del expresident, recordó que es «un ciudadano europeo que debe responder de sus actos, con derechos y obligaciones, sin privilegios, ni más ni menos, a quien guste y no guste». En lo diplomático, aseguró que «nuestro único interlocutor es el Gobierno español» y dijo esperar que haya «una solución política a un problema político tras el 21-D».

No fue el mejor día para los intereses políticos del «Gobierno legítimo» ya que a primera hora de la tarde, el Parlamento flamenco rechazó por abrumadora mayoría (95 votos a 4) una moción que pedía al Gobierno flamenco condenar de forma «inequívoca» la «represión» de las autoridades españolas contra «la lucha catalana por la independencia» e instaba al Gobierno federal belga a «reconocer Cataluña como un Estado soberano e independiente».

Los «amigos» de Puigdemont de la N-VA votaron en contra y lo hicieron porque la moción fue presentada por la extrema derecha encarnada en el partido Vlaams Belang, «amigos» confesos de la causa catalana que el martes estuvieron arropando al expresidente en su acto con alcaldes. El porqué de tal abrumador rechazo es que el resto de partidos han establecido una suerte de cordón sanitario con Vlaams Belang para rechazar siempre todas sus propuestas parlamentarias.

¿Y por qué no la presenta la N-VA? Quizá porque en los medios les puede el ardor independentista pero cuando se trata de seguir o no en el Gobierno la cosa cambia y mucho.

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