Barones del PP apuestan por cambios en la estrategia del Gobierno y el partido

La plana mayor del PP catalán valora los malos resultados de la formación tras las elecciones del 21-D. :: Quique García / Efe/
La plana mayor del PP catalán valora los malos resultados de la formación tras las elecciones del 21-D. :: Quique García / Efe

La formación estrena 2018 en pleno proceso de reflexión tras la derrota en Cataluña y el avance de Ciudadanos

NURIA VEGA MADRID.

Son los siguientes en examinarse en las urnas y no quieren repetir la experiencia de 2015, cuando el PP se dejó dos millones y medio de votos en las elecciones locales y tuvo que ceder el gobierno en seis comunidades autónomas. Algunos barones del partido, alertados por la derrota en Cataluña y la consolidación de su adversario directo en el centro derecha, plantean cambios en la estrategia tanto en el Gobierno como en Génova para entrenar el músculo de la formación ahora que todavía queda año y medio para los comicios autonómicos. «Cuidado, porque las victorias te arrastran a nuevas victorias y en este momento es Ciudadanos quien se aprovecha de esa ola», advierte un dirigente territorial.

El barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas otorgaba al PP en enero de 2017 un 33% en intención de voto. En octubre el porcentaje descendió hasta el 28. El CIS, sin embargo, refleja en ese período una subida de cinco puntos para Ciudadanos. Y aunque diversos cargos populares consultados conceden que pueden ser «fluctuaciones relativamente normales», temen que el siguiente sondeo tampoco sea favorable y reclaman a la cúpula del partido «no dormirse en los laureles».

Es esta tendencia, sumada al impulso anímico que para Albert Rivera supone la victoria lograda en Cataluña, la que inquieta en las filas conservadoras, donde se detectan serias dificultades para crecer en un espacio compartido con Ciudadanos. Fuentes territoriales de la formación admiten que los comicios del pasado 21 de diciembre presentaban peculiaridades, como ocurre en el País Vasco, que perjudican al PP y comparten, por eso, con Mariano Rajoy que los resultados no son extrapolables al resto de España. Pero sí preocupa el derrumbe cuando «el principal activo de la campaña de Xavier García Albiol era el Gobierno».

Los síntomas de que algo no marcha como debería han despertado en el PP viejas inquietudes y frustraciones. Si el Ejecutivo exhibe las cifras de empleo y las macroeconómicas como éxitos de la legislatura, los populares no entienden cómo es posible que todo eso no se rentabilice y que no ayude a reconectar con el electorado de la mayoría absoluta. «Todos sabemos que esas amplias mayorías del pasado es difícil que vuelvan, pero tenemos que mirar a la gente del partido que como Alberto Núñez Feijóo lo está haciendo muy bien», apunta un representante regional.

Como él, dirigentes de diversos puntos de España coinciden en que sigue faltando lo mismo de siempre: una buena dosis de política que acompañe a la gestión gris del Gobierno. Unos lo definen como «hacer pedagogía», explicar bien lo que se hace en Moncloa. Otros hablan de «refrescar mensajes» para combatir en el terreno de Ciudadanos. Los hay que apuestan por un «discurso más emocional» que llegue al votante. Y los más osados probarían con «caras nuevas». Estos últimos no son mayoritarios y aclaran que no se trata de tirarlo todo por la borda. Pero aconsejan a Rajoy no cerrarse a introducir algunos cambios o añadir nuevos actores si eso puede beneficiar al partido: «Hay que crear ilusión, actuar con agilidad y contar con buenos equipos».

Fuentes gubernamentales descartan que, al menos por ahora y si no cambian las circunstancias, Rajoy vaya a renovar nombres. No creen que la situación pueda asimilarse a junio de 2015, cuando el retroceso en las urnas llevó al presidente a rodearse de una nueva generación de políticos -Fernando Martínez Maillo, Pablo Casado, Javier Maroto y Andrea Levy- en las vicesecretarías del PP. Un barón del partido comparte que no se pierda la calma: «¿De verdad se confía en que dos caras solucionen algo? Vamos a actuar con tranquilidad y a no volvernos locos».

«Apretar y esmerarse»

Este mensaje cuadra más con el planteamiento de la cúpula del PP. Fuentes de la dirección aseguran ser conscientes del «nerviosismo» en sus filas y señalan que desde julio se ha detectado a escala nacional y en algunos territorios el avance de Ciudadanos. «Hemos estado mucho tiempo solos en el centro derecha y ahora no es así», reconocen. Pero reclaman serenidad.

Hoy el comité de dirección de los populares tiene previsto revisar su agenda de los próximos meses y decidir qué mensaje se quiere trasladar. «Hay que apretar y esmerarse; hemos estado volcados en Cataluña», argumentan en vísperas de diversificar su actividad.

En este sentido, un cargo territorial del PP sugiere que, estando en minoría en el Congreso y por lo tanto en manos de la oposición, desde el Ejecutivo se realice una labor de anticipación para no dejar la iniciativa a Ciudadanos. En algunos asuntos, como la equiparación salarial de los cuerpos de seguridad, entiende que podría haberse actuado antes de que Rivera hiciese bandera de la reivindicación. Y el análisis lo comparte un presidente territorial del partido: «Somos el Gobierno, son otros los que tienen que ir a remolque».

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