Los barceloneses responden al terror con humanidad

Taxistas trasladaron a afectados gratis durante horas y vecinos ofrecieron bocadillos a conductores atrapados

CRISTINA REINO BARCELONA.

Ante la crueldad de los ataques en Barcelona y Cambrils, los ciudadanos han respondido justo con lo contrario: humanidad. Las muestras de solidaridad se fueron sucediendo el jueves y el viernes por parte de personas anónimas, héroes dispuestos a ayudar a quien lo necesitara, tanto a través de iniciativas espontáneas a título individual como colectivas. El sector del taxi fue uno de los más visibles a la hora de ofrecer su colaboración altruista. «Apagué el verde y me fui hasta Plaza Cataluña», relata Patxi, del Sindicato Élite de taxistas, uno de los chóferes que estuvo desde las 17.00 horas del jueves hasta la 1 de la madrugada del día siguiente sin parar trasladando a la gente donde fuera necesario. «Llevábamos a las personas que necesitaban ayuda allá donde fuera necesario; hicimos servicios de Barcelona a Sabadell, Sitges e incluso Gerona (unos 100 kilómetros)», recuerda Patxi, todavía aturdido por algunas de las historias que vivió en su propio vehículo. «Se me montó una israelí en pleno ataque de ansiedad con su bebé y me pidió que la llevara a un hotel en el barrio de Poble Sec. Me explicó que vivía en la Franja de Gaza, y que esta situación es casi cotidiana para ella ya que su marido es militar y vive con el permanente miedo a perderle. Me dio un abrazo, me besó, rompió a llorar, no paraba de temblar», según este taxista, quien añade que muchos de los que 'encocharon' gratuitamente quisieron darles propina, por lo que se ha convenido que todo lo que se recaude se destinará d a las víctimas.

Otro de los ejemplos de solidaridad se dirigió hacia los numerosos conductores atrapados en las principales arterias de la ciudad fruto de los severos controles de la Policía. Muchos vecinos de Barcelona quisieron ayudarles con botellas de agua, galletas y bocadillos.

La movilidad aérea fue otra de las grandes beneficiadas de la ola de solidaridad, ya que el comité de Eulen decidió aplazar la huelga en El Prat para facilitar el traslado de los familiares de las víctimas y todas las personas afectadas por el suceso. Varias compañías aéreas, por su parte, pusieron en marcha dispositivos para facilitar la salida de los pasajeros que perdieron sus vuelos.

Los hospitales fueron otro escenario que dio fe de las muestras de generosidad y voluntad de ayuda por parte de los ciudadanos, que se volcaron en las donaciones de sangre hasta el punto de que los principales centros sanitarios informaron que las necesidades estaban más que cubiertas en este capítulo. Y también se desbordaron los ofrecimientos de traductores para ayudar en la fluidez de la comunicación entre el personal sanitario, víctimas y familiares. De hecho, Flavio y Benjamin, afincados desde hace años en Barcelona pero de origen italiano y belga, respectivamente, relatan que contactaron con el Hospital Clínic y el Hospital del Mar, que en ambos casos agradecieron su cooperación, pero les informaron de que ya contaban con suficiente ayuda.

Hoteles, restaurantes y comercios tampoco se quedaron atrás en lo que a altruismo se refiere y pusieron sus instalaciones a disposición de quien lo requiriera. Personas atrapadas en la zona cero del atentado o sin saber dónde pasar la noche vieron como se les ofrecía cobijo y alojamiento en un momento de máxima incertidumbre.

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