El Barça eligió la puerta cerrada «por la falta de libertad de expresión»

Un momento del partido Barcelona-Las Palmas disputado ayer en el Camp Nou a puerta cerrada. :: REUTERS/
Un momento del partido Barcelona-Las Palmas disputado ayer en el Camp Nou a puerta cerrada. :: REUTERS

«Jugamos con las gradas vacías para que se vea la crítica y nuestro apoyo», proclamó Bartomeu, que trató de convencer a su plantilla para no jugar

RODRIGO ERRASTI

El Barça-Las Palmas se disputó a puerta cerrada pese a que el deseo del club azulgrana era no jugar. Lo anunció de forma oficial a las 15:47 horas, con miles de aficionados en las puertas esperando para entrar, tras recibir la negativa de la suspensión por parte de LaLiga y la Federación Española de Fútbol (FEF). Al club, pese a que los Mossos garantizaban la seguridad, le agobiaba la amenaza de la grada de animación -«si el club no lo suspende lo haremos nosotros», invadiendo el terreno de juego en el minuto 1»- y meditó la opción de no presentarse, pese a que se le daría por perdido el partido por incomparecencia por 0-3 y se le restarían tres puntos. «No jugar habrían sido seis puntos. Tres por no jugar y tres por sanción», reconoció el presidente del Barcelona, Josep María Bartomeu.

Los futbolistas, aunque algunos como Gerard Piqué eran contrarios, comunicaron al presidente en el vestuario que deseaban enfrentarse a Las Palmas, que anteriormente solicitó a La Liga llevar una bandera de España bordada en sus camisetas aunque ello motivó la queja del Cabildo grancanario, patrocinador del equipo amarillo y que no sabía nada de la decisión. «Estamos muy preocupados y con mucha pena y hemos decidido que en lugar de no jugar el partido, que es lo que queríamos, hacerlo a puerta cerrada para que se vea la crítica y que esto no está dentro de la normalidad y para dar nuestro apoyo a todos los que están sufriendo la falta de libertad de expresión», proclamó Bartomeu. «La seguridad estaba totalmente garantizada. Lo queríamos hacer por esos motivos excepcionales», insistió el dirigente. La Liga emitió un comunicado para confirmar que le habían «garantizado la seguridad de todos los que asistan a este partido y el normal desarrollo del mismo» por lo que «no había motivo para el aplazamiento del mismo». No sucedió lo mismo en Tarragona, donde se aplazó el partido «ante la confirmación por parte de los Mossos de la ausencia de prestación de servicios de seguridad» como se había dicho.

El árbitro, Jose Luis Munuera Montero, indicó en el apartado 5 (otras observaciones) del acta que Bartomeu le indicó «en el pasillo de salida al vestuario arbitral» que «por motivos de seguridad habían decidido jugar a puerta cerrada». Además relató que antes se llegó «al estadio sobre las 14:00h sin la escolta policial habitual. Una vez realizada la inspección del terreno de juego, el Coordinador de Seguridad (Mossos d'Esquadra) nos solicita hablar con nosotros, por lo que nos reunimos en el vestuario arbitral, estando presentes el citado coodinador, el Jefe de Seguridad del FC Barcelona, un representante de la Guardia Urbana, el equipo arbitral y el delegado de partido». El coordinador de Seguridad «nos comunica que tienen previsto sendos procedimientos en el caso de que se produjeran invasiones al terreno de juego, bien de carácter unipersonal o bien de carácter masivo, explicándonos cómo en ambos supuestos deberían actuar».

Y saltó un espontáneo

Lo más surrealista es que tras el 2-0 marcado por Messi saltó al campo un espontáneo, con una camiseta amarilla en la que se leía 'independencia' aunque desde lejos parecía ser un aficionado de Las Palmas. La decisión de jugar provocó que Carles Vilarrubí, vicepresidente del club, y el directivo Jordi Monés, presentasen su dimisión. Bartomeu confía en que Vilarrubí recapacite. «Tendremos tiempo para hablar sobre este tema. Es normal que en una Junta no todos tengamos la misma opinión», dijo.

En esa línea se manifestó el expresidente Joan Laporta que considera que «jugar el partido a puerta cerrada es inhibirse. Es votar en blanco, ser cómplice de los que practican la violencia, de los que impiden el ejercicio pacífico de los derechos y libertades democráticas». Miles de aficionados mostraron su indignación ya que no supieron de la suspensión hasta presentarse en el estadio. El club, que estuvo vendiendo entradas hasta horas antes, devolverá el precio de las entradas a los portadores de las mismas. Falta por ver qué hará con los abonados.

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