Los ataques contra el turismo y el futuro de los presos de ETA dividen a la izquierda abertzale

Las acciones de las juventudes de Sortu y la «olla a presión» en la que se ha convertido la situación de los reclusos generan fricciones en la coalición EH Bildu

DAVID GUADILLA BILBAO.

Cuando la semana pasada estalló la tormenta turística y las juventudes de la izquierda abertzale convirtieron los ataques al sector en su nueva bandera reivindicativa al estilo de lo que estaba haciendo la CUP en Cataluña y Baleares, muchos en EH Bildu se llevaron las manos a la cabeza. O al menos, torcieron el gesto. Entre ellos, Arnaldo Otegi. Y no porque no compartiesen el fondo ideológico, sino porque consideraban que la actuación de Ernai (los cachorros de Sortu, el ala más radical de EH Bildu) rompía, una vez más, la línea estratégica de la coalición y dañaba su apuesta por aparecer ante la opinión pública como una formación de izquierdas y abertzale, pero que ha dejado atrás las denominadas «dinámicas del pasado». Otegi no ocultó su malestar internamente, pero en una organización compleja, en la que su estructura todavía funciona a medio gas tras el congreso del pasado mes de junio, la reacción oficial tardó en llegar.

Fue el pasado lunes cuando el coordinador general de EH Bildu recalcó que acciones similares a las que se estaban viviendo en Cataluña, con asaltos a hoteles, autobuses turísticos, yates y terrazas incluidos, no iban a llegar a Euskadi. Solo 48 horas después, miembros de Ernai arrojaban pintura contra la sede de Basquetour, se jactaban de su acción con un vídeo de alta calidad que distribuyeron en las redes sociales y demostraban su margen de maniobra.

¿Hasta dónde llega la autonomía de Ernai? En teoría, no depende orgánicamente de Sortu. De hecho, en la ponencia 'Zohardia', la que marcó el debate durante el congreso que el partido abertzale celebró en enero, se recalcaba que Sortu es el «principal referente político» de la izquierda abertzale, pero que LAB y Ernai mantendrán su «autonomía» dentro de sus «respectivos campos de actuación». Una 'separación de poderes' que permite a Sortu marcar ciertas distancias con Ernai cuando arrecian las críticas. Más aún a EH Bildu, la coalición liderada por la izquierda abertzale con EA, Aralar y Alternatiba.

Mientras las juventudes se ven reflejadas en la CUP, a los veteranos les gusta el modelo de ERC

Toques de atención

Pero son fronteras relativas. Para empezar, en el consejo nacional de Sortu -una especie de dirección ampliada- que salió del cónclave de enero está sentada Lur Albizu, una de las portavoces más destacadas de Ernai. Y al frente de EH Bildu ahora mismo está, precisamente, Arnaldo Otegi, no solo uno de los principales referentes de la izquierda abertzale, sino que hasta hace apenas un mes era el secretario general de Sortu. Todo está entrelazado, como se demostró a principios de mayo, cuando miembros de Ernai lanzaron pintura contra la sede central del PNV en San Sebastián. Una acción que no gustó en la dirección de Sortu, que dio 'un toque' a sus juventudes. Los ataques cesaron. Hasta hace unos días.

Aunque desde EH Bildu se intenta rebajar la trascendencia de lo ocurrido, la realidad es que los sabotajes y la sensación de que «se están viniendo arriba», según afirma un miembro de la coalición, está agitando las aguas internas. La entente soberanista pretende, sin abandonar temas 'históricos' como la situación de los presos, centrar el nuevo curso político en la defensa del derecho a decidir y en cuestiones sociales. Porque a la hora de mirarse en el espejo catalán, mientras las juventudes se ven reflejadas en la CUP, a los 'mayores' les gustaría ser ERC, la formación que se ha puesto al frente del proceso soberanista y que ha desplazado a la antigua Convergència.

Pero el pulso sigue. Ernai calificó su ataque a la sede de Basquetour como una «respuesta» a los que les pedían que parasen. Y entre ellos estaba Otegi. El coordinador general de EH Bildu no ha contestado a Ernai. Al menos de manera oficial. Pero poco después de la acción en la capital vizcaína lanzó varios 'tuits'. La mayoría venían a decir que desde algunos sectores se estaba magnificando lo sucedido para debilitar a la izquierda abertzale. Pero una frase ha sido interpretada internamente como un mensaje a Ernai: «Dejad de alimentar falsas polémicas para no hacer debates constructivos sobre el modelo turístico».

La idea de convertir EH Bildu en un frente amplio que dé cabida a la izquierda abertzale más tradicional y ortodoxa -Sortu-, a quienes hace tiempo que se desmarcaron de la violencia -Aralar-, a sectores que podían estar cerca de los grupos anticapitalistas de Podemos o la CUP -Alternatiba- y a una formación que se define como socialdemócrata -Eusko Alkartasuna- obliga a difíciles equilibrios.

Las acciones de Ernai han llegado, además, en otro momento muy complicado de gestionar internamente. Algunos en EH Bildu también contuvieron la respiración el pasado 31 de julio al enterarse de que el miembro de ETA Kepa del Hoyo había fallecido en la prisión de Badajoz al sufrir un infarto mientras practicaba deporte. «La situación de los presos se ha convertido en una olla a presión interna», advierte un miembro de la coalición.

La apuesta de los reclusos por seguir las tesis del colectivo oficial (EPPK) para asumir beneficios penitenciarios es el último ingrediente de una mezcla con muchos matices. A pesar del apoyo masivo que se dio en las cárceles a la propuesta del EPPK, la situación es muy tensa. Sobre todo entre los reclusos y sus familiares, que exigen hechos concretos. Aunque los rumores sobre un posible cambio en la política penitenciaria del Gobierno de Mariano Rajoy, que se traduciría en un acercamiento de presos, son constantes, no hay nada tangible. «Y la gente se empieza a cansar». A lo largo de esta semana, la izquierda abertzale se ha esforzado en poner en valor varias decisiones judiciales que se han tomado en Francia sobre presos. No está del todo claro que sean gestos específicos, pero se ha trasladado la idea de que, al menos en el país vecino, ya se están dando pasos. Y que luego llegarán en España.

Volcados

«La dirección sabe cómo está el ambiente», asegura un miembro de la izquierda abertzale. Por eso, y a pesar de que en algunos sectores de EH Bildu tampoco se vio con buenos ojos porque retrotraía a imágenes del pasado, Sortu se volcó en el funeral de Del Hoyo. Sus principales dirigentes arroparon la comitiva fúnebre y en primera línea de la protesta se colocaron Juan López Ruiz, 'Kubati' -el asesino de 'Yoyes' y hoy miembro de la dirección de Sortu-, y Felipe San Epifanio, 'Pipe', histórico de la izquierda abertzale y de ETA, que salió de prisión a mediados de julio tras cumplir 23 años de condena. Todo para cerrar filas. Para impedir que la muerte por causas naturales de Del Hoyo fuese la chispa que encendiese la llama.

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