Las artes florecen junto al brillante legado de Gaudí

La tradicional efervescencia intelectual catalana enriquece un escenario dominado por la obra del creador modernista

JOSEBA VÁZQUEZ

La importancia sin parangón de Antonio Gaudí en la cultura catalana la certifican un par de hechos principales. Uno, que su nombre se eleva muy por encima del de una vastísima lista de paisanos sobresalientes en campos como la música (Casals, Albéniz, Caballé, Poveda), las letras (Gironella, los Goytisolo, Matute), el teatro (Espert, Marsillach, Els Joglars, la Fura dels Baus) o las artes plásticas (Miró, Tàpies, Dalí), por citar algunos ejemplos. Y dos, las obras del arquitecto acapararon el último año el 43,5% de las visitas a museos, colecciones, monumentos, yacimientos e instalaciones culturales de todo tipo repartidas por las cuatro provincias. De las 21.573.650 personas que en 2016 pagaron por acceder a alguno de estos equipamientos en Cataluña, 9,4 millones lo hicieron para admirar obras de Gaudí. Se lleva la palma la Sagrada Familia (4,5 millones de visitantes), seguida del Parque Güell (2,7), La Pedrera (1,2) y la Casa Batlló (1 millón). Fuera del mundo del creador modernista, millón y medio de personas pisaron el Centre Cultural El Born; 1.368.755 el Teatro-Museo y demás centros de Dalí en Figueres, Púbol y Portlligat, y otro millón el Museo Picasso de Barcelona.

Escuelas de formación

El peso excepcional del genio modernista eclipsa en cierta manera, al menos en su proyección al exterior, la prolífica actividad cultural tradicional en Cataluña, especialmente en su capital, Barcelona. Así quiere resaltarlo el poeta y lingüista Carles Duarte, presidente del Consejo Nacional de la Cultura y de las Artes (CoNCA). «Hay una efervescencia muy interesante en ámbitos muy diversos y un dinamismo vinculado a los grandes equipamientos, como el Palau de la Música, el Auditorio o el Teatro Nacional de Catalunya, cuyas temporadas se inauguran ahora. Estos centros, así como museos y centros de exposiciones, están viviendo un importante incremento de público», apunta el responsable de este organismo público.

Pero parece ser otro el aspecto que más enorgullece a Duarte. «Me producen un gran entusiasmo los grupos de jóvenes autores, artistas, talleres de creación, compañías de danza o de teatro. Aquí han jugado un factor muy importante las distintas escuelas de formación en artes como el cine, la música, el teatro, las artes plásticas... Hay una expectativa, pero tenemos que ver si las figuras emergentes llegan a consagrarse».

Estas escuelas surgen tanto de iniciativas públicas como privadas. El Departamento de Cultura de la Generalitat dispone este año de una partida de 261 millones de euros. La dotación se ha incrementado en un 15,6% desde 2014, pero resulta insuficiente para los afectados. «Hay una queja del sector que hago mía: la aportación de la cultura al PIB catalán no es menor del 5 ó 6% anual y lo que estamos recibiendo no llega al 1% del presupuesto de la Generalitat. Ahí hay un desencaje evidente», opina Duarte. Al menos, el presidente del CoNCA celebra que «la significativa aportación de los ayuntamientos ha complementado la escasez de recursos que la Generalitat ha podido o querido destinar a este asunto».

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