El CNI apunta por primera vez a la injerencia rusa en la crisis catalana

Los servicios secretos aseguran que «activistas patrocinados por instituciones» impulsaron una campaña de «desinformación»

MELCHOR SÁIZ-PARDO

madrid. Ya no son meros comentarios de responsables políticos o conjeturas periodísticas sobre los avisos de servicios de espionaje extranjeros. Por primera vez, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) lo pone negro sobre blanco y lo hace en el más importante documento que edita anualmente, su 'informe sobre Ciberamenazas y Tendencias'. Para los servicios secretos españoles no hay duda: hubo injerencia de Moscú en la crisis catalana.

«Parece demostrada la presencia de activistas patrocinados por instituciones rusas en la expresión mediática del conflicto derivado de la situación creada en Cataluña durante 2017, como consecuencia del alejamiento de la legalidad constitucional vigente de ciertas instituciones autonómicas catalanas», afirma textualmente el dossier del Centro Criptológico Nacional (CCN), dependiente directamente del CNI y al que ha tenido acceso este periódico.

Ese informe, distribuido a mediodía de ayer, afirma que España, como otros países occidentales, ha sido víctima de «actividades de ciberconflictos, ciberguerras o guerras híbridas» y que, probablemente, la mayor expresión sobre estos fenómenos haya sido por la crisis catalana. «El año 2017 ha sido testigo de la explotación que se ha hecho de información obtenida a través de ataques de este tipo con el objeto de influir en la opinión pública o de las perturbaciones que los agentes de las amenazas (en muchas ocasiones, patrocinados por Estados) han realizado sobre procesos electorales o al socaire de situaciones de conflicto», apunta de manera eufemística el CNI en referencia a la intentona secesionista del pasado otoño y a las posteriores elecciones autonómicas de diciembre.

Más de 70 webs españolas sufrieron ciberataques de origen indefinido en defensa del referéndum

«Ha quedado claro que la sustracción digital, la publicación de información o la intoxicación de los medios de comunicación o las redes sociales se ha utilizado profusa y estratégicamente por actores estatales con el objetivo de desestabilizar a otros estados y polarizar a la población civil», destaca el dossier, que apunta a que la «propaganda» y la «desinformación» han sido la punta de lanza de la ofensiva en 2017.

Antes de las elecciones

El documento, además, desvela que las supuestas injerencias no solo se dieron en las fechas cercanas al 1-O sino que también «en el período previo a las elecciones al Parlamento de Cataluña, en diciembre de 2017, se manifestaron preocupaciones sobre la posibilidad de que se vieran influenciadas por ciberataques, como ya sucediera en las elecciones presidenciales de Estados Unidos».

El CNI hace hincapié en el peligro de la desinformación, de la propaganda y las 'fake news' promovidas por Moscú a cuenta de las crisis catalana, pero también pone el acento en los ciberataques que sufrió la administración española tras el 1-O.

Los servicios de Inteligencia sostienen que «más de 70 webs» de instituciones y empresas españolas sufrieron ataques en la denominada '#OpCatalunya', que sobre todo se centró en bloquear, a través de la 'denegación de servicio', el acceso a los portales de la Administración. Según el espionaje español, los colectivos independentistas o simpatizantes del referéndum ilegal protagonizaron hasta cuatro oleadas diferentes de ciberataques. En este caso de los sabotajes a webs, el CNI no señala directamente la connivencia de Rusia.

El informe del CNI sobre la injerencia del país presidido por Vladímir Putin en la crisis catalana supone el primer documento público del espionaje español y del Gobierno que señala sin ambages la participación de «instituciones» para desestabilizar la política española. No obstante, la pasada semana el presidente de la inteligencia interior alemana (la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, BfV), Hans-Georg Maassen, ya señaló directamente que el Gobierno ruso apoyó al separatismo catalán con una campaña de desinformación en los días previos al 1-O.

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