28 años de experiencia en la Moncloa y el dilema de los jarrones

Bieito Rubido, Santiago Bergareche, González, Aznar, Zapatero, Luis Enríquez y Julián Quirós. :: o. chamorro/
Bieito Rubido, Santiago Bergareche, González, Aznar, Zapatero, Luis Enríquez y Julián Quirós. :: o. chamorro

Los tres exgobernantes recomiendan a los nuevos dirigentes que tengan presente el espíritu de la transición

R. M. G. MADRID.

Entre Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero acumulan 28 años de experiencia al frente del Gobierno, un bagaje que en su opinión no es aconsejable tirar por la borda a pesar de la incomodidad que pueden generar en ocasiones los expresidentes del Ejecutivo. González reiteró y amplió su teoría de que son como «un jarrón chino grande en un apartamento pequeño. Se supone que tiene valor pero estorba. Pero todo el mundo desea que un niño le dé con el codo para poder echarlo a la basura». Los expresidentes, prosiguió el socialista, «como mucho podemos aspirar al reconocimiento, no a la gratitud», y recordó que el fallecido Adolfo Suárez le decía: «Me quieren, pero no me votan». Así es la política, pero «algo de reconocimiento -admitió- sí necesita uno».

Aznar no se identificó con la analogía de los jarrones, «sean de Hong Kong o de Shanghai», pero apuntó que a los presidentes del Gobierno hay que medirles por cómo dejaron el país después de sus mandatos. En su caso se preguntó: «¿Dejé España en mejor situación que la que encontré? Puedo decir razonablemente que sí». Zapatero ni habló de los jarrones ni de las evaluaciones a los exgobernantes. En su caso dijo que como expresidente se siente «bien y respetado», y con eso le basta.

La historia

González y Aznar también hicieron un llamamiento a los nuevos líderes -Albert Rivera estaba entre el público- a no olvidar la historia ni la experiencia de la transición. Los que olvidan, apuntó el expresidente socialista, pueden sufrir «ceguera» y se quedan sin ver el futuro porque han olvidado el pasado. El exgobernante popular alabó el sacrificio de la transición «y el pacto de convivencia» para varias generaciones que surgió. Un hito que no pueden condenar al rincón de la historia los que ahora «descubren el Mediterráneo o inventan la rueda todos los días».

Zapatero se mostro menos beligerante con los nuevos dirigentes porque él también lo fue y en su momento fue crítico con la labor de González y Aznar, «de González menos, como es lógico», apuntó entre las risas del público.

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