IU ahonda la crisis de Unidos Podemos al exigir una mayor cuota de poder interno

Garzón reconoce el desgaste de la alianza y da un plazo de dos meses a Iglesias para revisar el acuerdo entre sus dos formaciones

ANDER AZPIROZ MADRID.

Cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana. El refrán popular se ajusta como un guante a lo que sucede en estos momentos dentro de Unidos Podemos. Los pésimos resultados electorales en las elecciones catalanas el desplome en las encuestas y conflictos como el que vive Ahora Madrid en el Ayuntamiento de la capital han abierto grietas en una coalición en la que conviven Podemos, Izquierda Unida, los comunes de Ada Colau y las mareas gallegas.

En la formación morada se insiste en minimizar los últimos reveses sufridos. Ni siquiera se ha dado muestra de una mínima señal de autocrítica. Sin embargo, IU ha destapado que existe una profunda preocupación por la marcha de la alianza. Mañana, el coordinador federal, Alberto Garzón, presentará ante la plana mayor de su partido un informe que pone en entredicho los resultados de la coalición con Podemos y en el que se reclama revisar el pacto en un periodo de dos meses.

Hace poco más de dos años, Garzón suplicaba un acuerdo que Pablo Iglesias, tras algunos desplantes, solo aceptó después de las elecciones de diciembre de 2015. Pero el bautizado como 'pacto de los botellines' de mayo de 2016 no dio los frutos esperados en la repetición de las generales en junio. Unidos Podemos no logró dar el 'sorpasso' al PSOE al dejarse por el camino un millón votos con respecto a los resultados que los miembros de la coalición lograron por separado en las anteriores generales.

En su informe, Garzón esgrime el desgaste sufrido a lo largo de los últimos meses. También que Podemos es entre los grandes partidos el que cuenta con menor fidelidad de voto o que «la simpatía» hacia los podemistas «ha descendido significativamente en los dos últimos años». Se trata, remarca el coordinador federal, de elementos que «no pueden ignorarse en ningún caso».

El líder de IU destaca que, pese a que la vieja guardia nunca ha terminado de aceptar la coalición de buen agrado, en su partido la apuesta por la confluencia «es tan firme como mayoritaria». No obstante, afirma a renglón seguido que «es imposible pretender que se mantenga las cosas como hasta ahora». Entre las peticiones de Garzón figura una mayor cuota de poder para IU dentro de Unidos Podemos. El nuevo acuerdo debe garantizar «la visibilidad justa de todos los actores», expone. En la actualidad, el coordinador federal es un coportavoz más del grupo parlamentario y debe repartirse el tiempo de intervenciones con sus compañeros de las confluencias, mientras Iglesias e Irene Montero acaparan la mayor parte del tiempo bajo los focos.

Montero responde

El informe de Garzón ha causado cierto malestar en Podemos, máxime cuando los podemistas consideran que fueron muy generosos con IU en el acuerdo que cerraron para concurrir juntos a las generales de 2016. No ha gustado tampoco que se dé a conocer dos días antes de que Iglesias comparezca ante su Consejo Ciudadano -el máximo órgano del partido entre asambleas ciudadanas- para hacer balance de 2017 y desgranar las líneas estratégicas para 2018.

Irene Montero dijo en los pasillos del Congreso no compartir las urgencias de IU y abogó porque cada municipio y comunidad se negocien según sus particularidades. La portavoz de Podemos tampoco entiende las quejas por falta de visibilidad de sus socios de coalición en la Cámara baja. Montero instó a Garzón a llevar ante el grupo confederal cualquier propuesta aunque zanjó que revisar el 'pacto de los botellines' es algo que por ahora «no está sobre la mesa».

Las reclamaciones de Garzón tienen como telón de fondo las elecciones autonómicas y municipales de 2019. Las conversaciones informales para acudir juntos a esta cita electoral comenzaron hace meses pero aún no se han concretado en nada, pese a que está en juego mantener los 'ayuntamientos del cambio', dentro de los cuales Madrid es la joya de la corona. Es precisamente en la capital donde más complicada se ha mostrado la relación entre Podemos e Izquierda Unida. Mientras los podemistas se han convertido en el sostén de Manuela Carmena, los ediles de IU mantienen una tensa relación con la alcaldesa y han expresado numerosas veces en público el desacuerdo con sus decisiones.

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