Menos de 3.000 licencias para «autoprotección»

M. SÁIZ-PARDO MADRID.

España está en las antípodas de la cultura de las armas cortas que impera en países como Estados Unidos y eso explica, según los expertos, la reducción continua de delitos perpetrados con pistolas. Pero también ha ayudado, «y mucho», dicen en la Guardia Civil, una política extremadamente restrictiva en la concesión de permisos para llevar pistolas por parte de la población civil. Una rigidez que se ha mantenido intacta durante los últimos años.

Según los últimos informes de Interior, en España a finales de 2016 había únicamente en vigor 2.846 «licencias de armas tipo B» (687 de nueva concesión y 2.159 renovadas). Se trata del permiso que concede el director general de la Guardia Civil para personas que tienen que probar que necesitan estas pistolas o revólveres para su «autoprotección», la de su familia o sus bienes. O sea, en España solo uno de cada 17.000 ciudadanos tiene legalmente un arma corta en su casa que no sea para uso deportivo. Históricamente han reclamado estos permisos en joyeros, abogados y políticos.

El número de estas licencias (tanto de «primeras concesiones» como renovaciones) se ha mantenido estable en la última década. Cada año, Interior concede a cerca de 700 personas el permiso para llevar pistola. Pero la cifra total no crecer porque se ve contrarrestada con el elevado número de licencias denegadas, revocadas o no renovadas.

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