La Rioja

Una anciana logra dar sepultura 78 años después a su padre fusilado

Ascensión Mendieta, hija de Timoteo, ayer, en el entierro de su padre. :: juan medina / reuters
Ascensión Mendieta, hija de Timoteo, ayer, en el entierro de su padre. :: juan medina / reuters
  • Su caso es el primero en el que la justicia internacional ha intervenido para que se exhumara una fosa común en España

Toledo. No le ha resultado nada fácil, pero Ascensión Mendieta, de 91 años, vio cumplido por fin ayer un sueño que venía acariciando desde hace más de 70 años: los restos de su padre, Timoteo Mendieta, fusilado en noviembre de 1939 en el cementerio de Guadalajara, recibieron sepultura en el camposanto madrileño de La Almudena, adonde Ascensión podrá acudir siempre que quiera.

Atrás quedan décadas de lucha de su familia y un largo proceso judicial que ha contado con la determinante colaboración de una jueza argentina que ha facilitado que los restos de Timoteo, líder del sindicato UGT en Sacedón (Guadalajara) en aquellos años, hayan sido exhumados de la fosa común a la que fueron arrojados en un frío día del mes de noviembre de 1939.

La esposa de Timoteo y madre de Ascensión fue quien comenzó a exigir la búsqueda del sindicalista en una de las 16 fosas comunes registradas en el cementerio de Guadalajara. Su petición, realizada en pleno franquismo, fracasó, pero su hija Ascensión continuó la lucha familiar y en 2016 consiguió que la jueza argentina María Servini exhortara a un juzgado de Guadalajara para permitir la exhumación de una fosa común del cementerio municipal a través de la conocida como «querella argentina contra los crímenes del franquismo».

Dos intentos

La primera exhumación de cuerpos efectuada en 2016 no permitió localizar los restos de Timoteo, pero la segunda, realizada en mayo de este año en otra fosa común, sí dio con los restos del sindicalista, que fueron confirmados después mediante las pruebas del ADN.

Ayer, 78 años después de su fusilamiento, Timoteo Mendieta recibió sepultura en el cementerio de La Almudena en un acto íntimo al que acudieron 300 personas, entre ellas familiares del represaliado, como su hija Ascensión, que reconocía sentirse «triste por muchas cosas pero también alegre» y haber «cumplido» con la «obligación de buscar a mi padre».

Los nietos de Timoteo, que apenas vivieron los últimos coletazos del franquismo, aseguran que ayer «terminó el duelo de la familia y se puso fin a un capítulo negro para toda la familia porque los hijos querían un entierro digno».

La búsqueda de los restos de Timoteo, impulsada por la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica, también ha tenido un efecto colateral en otros represaliados por el franquismo: otras 30 familias de Guadalajara han podido recuperar lo queda de sus respectivos 30 familiares que, como Timoteo, fueron arrojados a fosas comunes del cementerio de Guadalajara, tras ser fusilados.

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