La Rioja

El Ejecutivo condiciona el fin de la dispersión a la desaparición de la banda terrorista

  • Reconoce, en cambio, que el traspaso de la competencia de prisiones al País Vasco ha dejado de ser un tema tabú

. El Gobierno de Mariano Rajoy sigue a día de hoy vinculando el fin de la dispersión de presos a la disolución definitiva de ETA. Fuentes del Ejecutivo explican que el alejamiento de reclusos, concebido para impedir la reorganización en las prisiones, está integrado, más que en la política penitenciaria, en la estrategia antiterrorista e insisten en que, siendo así, será «el día después» de la desaparición de la banda, nunca antes, cuando ese instrumento deje de tener sentido.

En el entorno de Rajoy siempre han recelado de cualquier movimiento que pueda ser entendido como una contrapartida a ETA. «No habrá nada a cambio de nada porque nada puede haber», anticipó el presidente el 18 de marzo de este año, conocido el anuncio de desarme de la banda. La posición política no ha variado. Fuentes del Gobierno central y el vasco coinciden en que no hay avance alguno en esta materia, pese a que el Ejecutivo de Íñigo Urkullu defiende como «impostergable» abordar el acercamiento una vez el colectivo de presos ha decidido aceptar las vías legales para acceder a beneficios penitenciarios.

En los últimos meses en la Moncloa han esgrimido que huir de las cesiones es la manera de consolidar el relato de la victoria del Estado frente al terrorismo y hacer justicia con las familias de los asesinados. Y, cuando se cumplen 20 años de la liberación de José Antonio Ortega Lara y el asesinato de Miguel Ángel Blanco, no parece que haya intención de hacer «cambios en la política antiterrorista». «Llegará el momento en el que ETA no exista y llegará el momento en el que ya no haya presos de la organización, pero siempre habrá víctimas de aquella barbarie», recordaban a finales de marzo fuentes del Ejecutivo.

Lo que sí se asume es que el traspaso de la competencia de prisiones, históricamente pendiente, formará parte de las conversaciones con el Gobierno vasco. Esta reivindicación, subrayan, nada tiene que ver con la del final de la dispersión.

Aun así, es evidente que sigue habiendo resistencias en el Ejecutivo. También el pasado mes de marzo, el secretario de Estado de Seguridad, José Antonio Nieto, trasladó al PNV en el Congreso que cada vez veía más cerca «el clima adecuado» para afrontar ese debate. Tanto el Ministerio del Interior como el PP se apresuraron a desmentirlo. Pero fuentes gubernamentales confirman que aunque será difícil, esta demanda ha dejado de ser un tema tabú.

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