La Rioja

Puigdemont y Urkullu mantienen su discrepancia sobre la vía unilateral

  • Ambos coinciden en que Cataluña y Euskadi tienen derecho a consultar a la ciudadanía y abogan por una reformulación del Estado español

El presidente catalán, Carles Puigdemont, y el lehendakari Iñigo Urkullu mantuvieron ayer un encuentro privado en el Palau de la Generalitat en el que reivindicaron el «derecho» de Cataluña y Euskadi a consultar a sus ciudadanos y defendieron un proceso dialogado para reformular el Estado español. Eso sí, evitaron las comparecencias posteriores ante los medios, habituales en este tipo de reuniones, para no evidenciar las enormes diferencias que existen entre uno y otro respecto al proceso catalán. Ambos están favor del derecho a decidir, pero les separa la vía unilateral por la que ha apostado el secesionismo catalán.

En la nota de prensa facilitada por el Gobierno catalán, Puigdemont y Urkullu subrayaron que la «legalidad no es inmutable, sino que debe servir para resolver problemas políticos y sociales». Coincidieron en que si la legalidad se convierte en un «corsé que ahoga las aspiraciones democráticas, no sirve para solucionar los problemas» territoriales». El diagnóstico de la situación es coincidente en Barcelona y en Vitoria, lo que cambia es la receta.

El presidente del Gobierno vasco siempre ha mostrado su respeto por el proceso catalán, pero ha marcado distancias desde el primer día. Inició su segundo mandato advirtiendo de que la «independencia es imposible» y apostó por dotar de «más y mejor» autogobierno para Euskadi, aunque dentro del marco legal, «por la vía del acuerdo, el respeto mutuo y la bilateralidad». Muy diferente que Puigdemont, que plantea un «referéndum o referéndum», que no deja margen a la negociación con el Estado.

Coinciden en que es difícil avanzar ante la «estrategia de quietud impuesta por el Gobierno español ante las demandas de Cataluña y Euskadi» que abogan por ejercer el derecho de su ciudadanía a ser consultada de manera legal y pactada sobre su futuro. Derecho a decidir, sí, pero discrepan en la vía unilateral. El Gobierno vasco no está por la ruptura con Madrid, mientras que el independentismo catalán anuncia que celebrará un referéndum a las bravas el próximo 1-O.

Cambio de papeles

Compartieron asimismo, según la nota, que el Estado «no puede imponer un determinado modelo territorial que tras el periodo de la Transición se ha revelado como insatisfactorio en el reconocimiento de las realidades nacionales de Cataluña y Euskadi» y que «los problemas territoriales no se resolverán con la apelación y el recurso permanente a la legalidad». Pero sus estrategias son antagónicas. El secesionismo catalán anuncia que ya ha desconectado de España y que si Madrid no permite un referéndum, la Cámara catalana declarará la independencia de manera unilateral.

El nacionalismo vasco, en cambio, ha optado por la colaboración con el Gobierno central. El PNV ha apoyado los presupuestos del PP y en un cambio de papeles ocupa el lugar que en otro tiempo ocupaba el nacionalismo catalán en el Congreso.

Aun así, mostraron su sintonía en la necesidad de un «proceso dialogado para una reformulación del Estado que responda a las diversas realidades nacionales». En este punto, y a la espera de que cómo acabe el proceso catalán, se abre una puerta, pues ya no son solo los nacionalistas los que defienden una España plurinacional, sino que PSOE o Podemos ya comparten esta visión, lo que deja entreabierta una posible salida al laberinto catalán y puede actuar de elemento aglutinador ante una eventual nueva moción contra Rajoy.

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