La Rioja

Sánchez e Iglesias se citan después del Congreso del PSOE que empieza hoyLos socialistas van a por la reprobación de Montoro

El líder de Podemos y el del PSOE conversando tras reunirse en marzo del año pasado para intentar formar gobierno. :: ignacio gil
El líder de Podemos y el del PSOE conversando tras reunirse en marzo del año pasado para intentar formar gobierno. :: ignacio gil
  • Los socialistas enfrían las expectativas de entendimiento porque mantienen sus recelos hacia Podemos

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias tienen una cita para después del 39 Congreso Federal del PSOE que se celebra este fin de semana en Madrid. Su última reunión data del 30 de marzo del año pasado, cuando el líder socialista buscaba apoyos para su investidura, un intento fallido por la negativa de Podemos. Ahora, tras el debate de la moción de censura contra Mariano Rajoy, se han abierto nuevas vías para el entendimiento, aunque los socialistas, pese a las buenas palabras, siguen escaldados y mantienen vivos todos los recelos hacia Iglesias.

El secretario general de Podemos tomó la iniciativa y envió el miércoles, nada más acabar el debate en el Congreso, un mensaje a través de la red Telegram al líder del PSOE en el que agradecía «el tono» del portavoz socialista. Sánchez respondió «por cortesía», subrayan en su entorno, intercambiaron algunas impresiones sobre los derroteros que había tomado la fracasada moción de censura y se emplazaron para verse después del congreso socialista que concluye este domingo. Un encuentro que al menos permitirá romper el hielo instalado en las relaciones entre ambos.

Durante el debate de la moción de censura, Iglesias y el portavoz socialista, José Luis Ábalos, intercambiaron ofertas de reconstruir puentes y limitaron las críticas a lo mínimamente exigible. Unos guiños que no entraban en el guión previo de Podemos, que había planteado la censura a partir del supuesto de que una victoria de Susana Díaz en las primarias socialistas daría pie a un debate a cara de perro. La victoria de Sánchez trastocó los planes y la concordia sepultó el choque.

Pero hay más de apariencia que de realidad. Entre los socialistas el resquemor hacia Podemos es muy profundo, y, advierten, no se va a disipar con cuatro buenas palabras. En el PSOE, además, están convencidos de que han empezado a recuperar votantes suyos que huyeron al partido de Iglesias en las dos últimas convocatorias electorales. Una convicción que se extiende a que la tendencia bajista de la formación morada, reflejada en las elecciones del 26 de junio con la pérdida de un millón de sufragios, persiste y se ha agudizado tras el triunfo en la asamblea de Vistalegre II de la línea estratégica más radical del secretario general sobre la transversal del que fuera su número dos, Iñigo Errejón.

Unas hostilidades que, pese al mar de fondo, se han aparcado. El propio Sánchez mostró ayer en una columna en el diario 'El Mundo' su disposición a colaborar, aunque con condiciones. El secretario general del PSOE anunció que va a trabajar «para conseguir cuento antes una amplia mayoría parlamentaria que desbanque al PP del Gobierno». La frase, sin embargo, tiene trasfondo porque no se refiere a la mayoría de izquierda que reclama Podemos y que incluye a Esquerra. Sánchez, sin decirlo, incorpora a Ciudadanos en el paquete, como se deduce de su advertencia de que «si continúan los vetos buscaré decididamente ese apoyo mayoritario al cambio en las urnas».

Vetos

Los únicos vetos entre potenciales aliados de los socialistas son lo que se han impuesto los partidos de Iglesias y Albert Rivera, y no parece que piensen levantarlos a tenor, como también recuerda Sánchez, de los «garrotazos» que se sacudieron en la moción de censura.

El portavoz accidental del PSOE en el Congreso huyó de las elipsis y señaló que para formar esa mayoría de cambio hizo «una invitación crítica» a Ciudadanos para que «ejerza esa voluntad de cambio» que pregona y fue su razón de ser al entrar en la escena política nacional hace dos años. Ábalos abundó ayer en Telecinco que «la única forma» para que el PP no siga en el Gobierno es «con un entendimiento de las fuerzas que quieren el cambio en España». Admitió, eso sí, que esa convivencia entre Podemos y Ciudadanos en el mismo barco político será «muy difícil».

Los dos partidos más jóvenes del arco parlamentario, sin embargo, no parecen compartir el espíritu conciliador, y la portavoz de Podemos en el Congreso sentenció que Ciudadanos «no puede formar parte de un bloque de cambio porque es el escudero del PP». Irene Montero limitó el entendimiento al PSOE y confió en que tras su congreso de este fin de semana salga un partido «más cercano a nosotros que al PP». Está esperanzada porque en el debate de la censura «se vio que la alternativa era posible».

El mismo escepticismo mostró Rivera, que se negó a entrar en un «batiburrillo» de partidos para echar a Rajoy de la Moncloa. El líder de Ciudadanos alertó además al PSOE de que cuando Podemos le invita a construir una alternativa, lo que busca es llevarlo a un «callejón sin salida». Rivera ratificó una vez más que su partido es incompatible con Podemos

Con este ambiente, Sánchez y el PSOE tienen la mirada más puesta en las elecciones generales cuando toquen que en una nueva moción de censura antes de Navidad, como sugirió Iglesias el miércoles. Los socialistas, reconocen ellos mismos, necesitan tiempo para reconstruir su proyecto con Sánchez al frente y suturar unas heridas cuya cicatrización parece bien encaminada, aunque nadie se atreve aún a darlas por cerradas.

El grupo socialista dio el primer paso para que el Congres repruebe al ministro de Hacienda. Interpelará el próximo miércoles a Cristóbal Montoro para que explique qué va a hacer tras la sentencia del Consticional contraria a la aministía fiscal que puso en marcha en 2012. La semana siguiente a la interpelación, el PSOE presentará la moción con la petición de reprobación del ministro, que es probable que salga adelante por el previsible acuerdo de toda la oposición y Ciudadanos.

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