La Rioja
Guillermo Fernández Vara y Patxi López se saludan en mayo de 2016 en un acto en Cáceres. :: zipi / efe
Guillermo Fernández Vara y Patxi López se saludan en mayo de 2016 en un acto en Cáceres. :: zipi / efe

La integración de Patxi López y Vara aplaca el temor a un giro en la política territorial del PSOE

  • Sánchez elige como vicesecretaria general a Lastra y apuesta por Ábalos como secretario de Organización de su próxima ejecutiva

Pedro Sánchez sigue mandando mensajes en clave interna para demostrar que no es tan fiero el lobo como lo pintan. Después de la polémica que generó durante las primarias su apuesta por reconocer como «naciones» a Cataluña, el País Vasco o Galicia ha decidido poner en manos de el primer lehendakari socialista, Patxi López, y del presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, la política territorial del partido. El primero formará parte de su ejecutiva como secretario de Política Federal. El segundo presidirá, en lugar de Susana Díaz, el órgano encargado de evaluar las políticas del partido que afectan a la cohesión y a las relaciones de las comunidades autónomas tanto entre sí como con el Estado.

Ni López ni Fernández Vara son precisamente sospechosos de claudicación con el independentismo o el nacionalismo. El vasco llegó a suscribir en 2009 un acuerdo con el PP para desbancar al PNV, al frente del Gobierno de Vitoria durante casi tres décadas, tras la ofensiva del 'plan Ibarretxe'. El extremeño siempre levantó la voz frente a discursos ambiguos del PSC en asuntos como el derecho de autodeterminación. Su designación puede tranquilizar pues, y de hecho tranquiliza, a muchos de los que trataron de impedir el regreso de Sánchez y, además, por partida doble porque supone un ejercicio de integración.

El futuro presidente del Consejo de Política Federal, antes llamado Consejo Territorial, apostó sin ambages por la presidenta de Andalucía y, en los últimos días de la campaña, incluso, atacó con contundencia a Sánchez por sus vaivenes en asuntos de gran trascendencia política. El restituido secretario general ha dado a entender en alguna ocasión, no obstante, que le considera distinto al resto. Fernández Vara suele ir de frente y pese a haber apostado por Eduardo Madina en 2014, fue leal al líder elegido por las bases hasta que, en el verano de 2016, la disyuntiva de dejar o no gobernar al PP abrió al PSOE en canal. También el 21 de mayo fue el primer 'susanista' en felicitar al ganador y en ahogar cualquier tentación de seguir blandiendo el hacha de guerra.

Eso explica que, pasadas las primarias, Sánchez se limitara a mantener breves conversaciones telefónicas con la mayoría de los barones y, sin embargo, a él lo citara hace algo más de dos semanas para una larga comida en la que le dio cuenta de sus planes.

Lo mismo hizo con Patxi López. El exlehendakari ha tardado días en contestar, pero Sánchez le ofreció integrarse en su ejecutiva poco después de recuperar la secretaría general para demostrar que trabajará por la unidad del partido. Era la opción más fácil. La más previsible. Porque pese a la «traición» que le supuso que se presentara a las primarias para cortarle el paso, el papel de pacificador desempeñado por López en la campaña de las primarias lo elevó como hombre cabal y de partido en un momento en el que los referentes se habían achicharrado con el apoyo descarado a Susana Díaz.

Fieles

En la futura ejecutiva, que será votada este domingo antes de la clausura del 39 Congreso Federal, López y Fernández Vara serán en todo caso los únicos no adeptos, salvo sorpresa de última hora. Sánchez tiene bastante avanzada la estructura. Adriana Lastra será su vicesecretaria general y y José Luis Ábalos el secretario de Organización. La cuestión que aún parece estar sin resolver, según apuntan fuentes cercanas a Sánchez, es la de quién será el portavoz en la Cámara baja. Un asunto muy delicado.

Aunque, en un principio, el secretario general había pensado en la asturiana, hay quien teme que su elección despierte rechazo entre los diputados y dificulte la cohesión; algo que no ocurre, en cambio, con el portavoz interino, como se ha visto estas semanas. Algunas fuentes apuntan a una solución salomónica: Lastra portavoz, además de vicesecretaria general, y Ábalos presidente del grupo parlamentario, al margen de su cargo orgánico.

En su ejecutiva, Sánchez también ha dado cabida a tres exministras de José Luis Rodríguez Zapatero que apostaron por él frente a todo el 'establishment' . Cristina Narbona será presidenta, pero con implicación en la estrategia medioambiental del partido; Carmen Calvo se ocupará de Igualdad; y Beatriz Corredor podría hacerse cargo de la secretaría de Vivienda.

En la secretaría de Política Institucional, situará al andaluz Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, el mayor crítico de Susana Díaz; el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, será portavoz del partido; Manu Escudero, responsable de Economía; el exnúmero dos de UGT, Toni Ferrer, secretario de Empleo; el exdirector de Change.org España, Francisco Polo, llevará el área de Emprendimiento; el exalcalde de San Sebastián, Odón Elorza, Transparencia; la catalana Nuria Parlón, Integración; y, José Félix Tezanos, Programas.

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