La Rioja
Pablo Iglesias, líder de Podemos. :: Emilio Naranjo / efe
Pablo Iglesias, líder de Podemos. :: Emilio Naranjo / efe

La relación entre Rivera e Iglesias alcanza el punto de no retorno

  • El líder de Ciudadanos acusa al de Podemos de querer «demoler» España y éste le culpa de ser el «bastón» en el que se apoya el PP

La relación entre Albert Rivera y Pablo Iglesias es ya del todo irreconciliable. Atrás queda la imagen de los abanderados de la nueva política tomando café o debatiendo sobre el futuro de España a las puertas del 20-D. La buena sintonía y el respeto de antaño han dado paso al desprecio absoluto. El presidente de Ciudadanos y el secretario general de Podemos vivieron ayer en el Congreso un durísimo enfrentamiento que superó lo político para convertirse en un intercambio de descalificaciones personales.

Ambos líderes se acusaron de mentir, de apoyar a los corruptos, de inferioridad intelectual o de pura incompetencia. «Sólo le apoyan los que quieren liquidar España», espetó Rivera a Iglesias, quien le culpó de ser el «bastón» en el que se apoya el gobierno del PP. Como Mariano Rajoy la víspera, el dirigente liberal negó que el de Vallecas reúna los requisitos para poder ser jefe del Ejecutivo. En su opinión, ni le gusta trabajar, ni genera consenso y es más de «demoler» que de construir. Y, además, según remarcó, es el responsable de que el líder de los populares siga en la Moncloa por no avalar a Pedro Sánchez en marzo del año pasado. «Votó que 'no' a un cambio de gobierno moderado porque tiene como objetivo destrozar al PSOE. Por eso nos llevó a unas segundas elecciones pero le salió el tiro por la culata», remachó Rivera.

En su intervención, el líder centrista trató de marcar distancias con las propuestas «obsoletas» con las que Iglesias se postuló para presidente y apenas lanzó algún dardo al Partido Popular, nada contundente. Defendió Albert Rivera la necesidad de hacer una oposición útil que logre beneficios concretos para los ciudadanos, como ha hecho su formación, y le recordó al secretario general de Podemos que de las once medidas estrella contra la corrupción que presentó en el hemiciclo, siete ya están en tramitación parlamentaria. «A este paso, ridiculizó, no se entera usted y las hemos aprobado todas».

Cataluña entra en el debate

Pero Rivera incidió sobre todo en la ambigüedad de Iglesias ante el modelo de nación y su posición respecto al referéndum independentista, que ha generado en las últimas semanas tensiones entre las corrientes internas moradas. El líder de Ciudadanos recomendó al de Podemos que para dar respuestas a la cuestión catalana lea menos el Twitter de Gabriel Rufián y más a Azaña y Solé Tura, uno de los padres de la Constitución que dejó escrito que la izquierda no debe hacer el juego a los nacionalistas.

Invitó, además, a su contrincante a escrutar a fondo las constituciones de EE UU o Francia que no permiten la secesión de alguno de sus territorios y le advirtió que la mayoría de los catalanes «queremos reformar España para seguir juntos». Rivera ironizó con que el politólogo sólo haya logrado recabar el apoyo de los independentistas y la «antigua Batasuna» para su moción de censura contra Rajoy, de aquellos que oyen «demoliciones Iglesias» y «aprietan el botón».

El secretario general de Podemos dejó de lado el perfil moderado y presidenciable del día anterior y subió a la tribuna de oradores su ironía más afilada para poner en duda la «capacidad intelectual» de Rivera, burlarse de su «pedantería», acusarle de ser un vendedor de «productos bancarios» y llamarle «facha» por haber estado afiliado al PP. En su réplica, Iglesias buscó la contradicción entre que Ciudadanos se presente como adalid de la «regeneración» cuando votó la investidura del «partido más corrupto de Europa» y le advirtió de que pasará a la historia como el «escudero» del PP. Recordó a Rivera que Podemos sí tiene programa y experiencia de gestión porque gobierna en diversos ayuntamientos.

El candidato a la Presidencia del Gobierno despreció a Ciudadanos negando que sea una fuerza nacional e incidiendo en que sea «extraparlamentaria» en el País Vasco o Navarra y lanzó un dardo envenenado: «Ustedes no sirven para nada en política salvo para sostener al PP».

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