La Rioja

Un inmigrante pide asilo «por tortura sexual» al tener parte del pene amputado

La patera en la que viajaba el joven.

La patera en la que viajaba el joven. / R. C.

  • El joven camerunés, que llegó a Málaga en patera, ha confesado haber sido mutilado en su país tras un secuestro de cinco días como «represalia» contra su padre

«Me han torturado». La confesión la hizo en comisaría un inmigrante que acababa de llegar al Puerto de Málaga tras ser rescatado en una patera con otros 51 subsaharianos. El joven, de nacionalidad camerunesa y de 20 años, relató a los policías de la Brigada de Extranjería las atrocidades que había sufrido en su país al ser secuestrado como represalia contra su padre. No aclaró el motivo, sólo el resultado. Le habían amputado una parte del pene, por lo que pedía asilo en España.

La embarcación en la que viajaba fue localizada el sábado 27 de mayo por la patrullera 'Infanta Cristina' de la Armada española en aguas del Mar de Alborán. La Salvamar 'El Puntal', de Salvamento Marítimo, acudió en rescate de los 52 inmigrantes que viajaban a bordo, que llegaron al puerto de la capital malagueña sobre las 21.30 horas.

Tras ser atendidos por Cruz Roja, la mayoría de ellos fueron conducidos a comisaría, donde el joven camerunés, al prestar declaración ante los agentes, pidió asiló por «tortura sexual». La entrevista se hizo en francés. El inmigrante contó a los policías que habían intentado matarlo en su país y que le habían amputado parte del pene, lo que lo empujó a huir.

Según relató, su padre murió envenenado y todos los hermanos de este también habían sido asesinados. El joven afirmó que él mismo había sido secuestrado tras la muerte de su progenitor, un cautiverio que se prolongó cinco días en los que fue torturado y mutilado, hasta el punto de que casi muere desangrado. Aseguró desconocer quiénes eran y qué pedían, ya que, según insistió, el «problema» lo tenían con su padre, no con él.

El inmigrante, que fue asistido en el turno de oficio por el abogado Pedro Bernal, formuló la solicitud de asilo alegando que tenía «miedo» de volver a su país porque acabaría muerto «como su padre y sus tíos», según declaró en comisaría y, posteriormente, en el juzgado, donde se comprobó que la mutilación que decía haber sufrido era cierta y se dio curso a su petición.

Inicialmente, el joven fue trasladado al Centro de Internamiento de Extranjeros de Barcelona. Según ha podido comprobar el Diario Sur en el propio CIE, el camerunés abandonó las instalaciones el pasado día 2 de junio mientras el Gobierno tramita su solicitud de asilo por tortura sexual

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