La Rioja

El Gobierno aspira a desmontar el diagnóstico y las recetas de Podemos

  • La Moncloa y el PP se han preparado para trasladar una imagen de «estabilidad» frente al programa de Iglesias

No habrá mayoría parlamentaria que desplace esta semana a Mariano Rajoy de la Moncloa. Pero el Gobierno tampoco quiere apoltronarse en la tranquilidad que le concede esa ventaja numérica. La moción de censura de Podemos otorga al Ejecutivo una oportunidad que, bien aprovechada, podría servir al PP, analizan fuentes del partido, para «desmontar» el discurso de Pablo Iglesias y apuntalar la gestión del presidente. Ese es al menos el doble planteamiento con el que se han preparado, tanto en los despachos gubernamentales como en el grupo parlamentario, para el «debate bronco» que ayer vaticinaba la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría.

Defender y atacar. O lo que es lo mismo, ejercer de partido de Gobierno ante la censura de Podemos y colocarse en el papel de oposición frente al candidato Pablo Iglesias. «No se nos puede olvidar que este es su debate de investidura y un debate que, además, va a perder», advierte un representante de la formación conservadora. Los populares se verán, por lo tanto, obligados a reivindicar su acción en la Moncloa, su rol como «garantes de la estabilidad», su proyecto económico e incluso sus propuestas de regeneración democrática al mismo tiempo que tratan de «desnudar a Podemos».

En el Gobierno y en el partido dan por sentado que en esa tarea estarán capitaneados en el hemiciclo por Rajoy. Fuentes populares apuntan que el presidente tomará la palabra, aunque cuándo y cómo lo hará es algo que el líder del PP no ha querido desvelar. El jefe del Ejecutivo liberó ayer al máximo su agenda política y no convocó la reunión de dirección habitual de los lunes en la sede central de Génova. Una decisión que le permitió disponer de más tiempo para organizarse para el debate.

En realidad, los preparativos de la moción de censura comenzaron en la Moncloa en mayo. Fue entonces cuando se actualizaron los datos de la gestión ministerial, una información que podría serle útil al presidente. En los últimos días, además, Rajoy ha trasladado a todos sus ministros la orden de estar atentos por lo que pueda ocurrir durante la sesión y por si se da el caso de que tengan que intervenir de manera puntual.

El reglamento no obliga al Ejecutivo a ejercer ningún papel. Aunque en las dos mociones de censura que han tenido lugar en la democracia, la de 1980 y la de 1987, varios miembros del Gobierno hicieron uso de la prerrogativa que permite al presidente y los ministros participar en el debate siempre que así lo estimen oportuno. «Estamos todos preparados», confesó la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, sin revelar los detalles de su estrategia y sin trasladar a quién tendrá que enfrentarse Iglesias.

Fuentes gubernamentales admiten, en todo caso, que parte de la táctica se perfilará a medida que avance la puesta en escena de Podemos. Es decir, que el Ejecutivo «tomará decisiones rápidas» según lo que le convenga. Y será así como se resuelva si es preferible que Rajoy entre en el cara a cara con Iglesias desde las primeras horas de la moción o si es más efectivo que intente cerrar el debate.

«Batalla campal»

Quien ha trabajado a fondo en el discurso que tendrá que pronunciar es el portavoz parlamentario del PP. Rafael Hernando será quien represente a los populares como grupo y haga frente a los ataques de Podemos. Fuentes del partido admiten esperar que Iglesias les reproche los casos de corrupción, como eje de su censura al Gobierno. Y ese es uno de los aspectos en los que más se ha trabajado.

Los escándalos que afectan al partido constituyen el talón de Aquiles del PP. De ahí que el objetivo de los populares sea impedir que se dibuje la imagen de una formación corrupta y lograr que Podemos no sólo pierda la votación, sino también la confrontación dialéctica.

Sáenz de Santamaría calentó ayer motores y advirtió en una entrevista en TVE sobre el riesgo de que el hemiciclo viva una «batalla campal», con «golpes fuertes». Más aún cuando, a su entender, «la moción es un espectáculo mediático» con el que Iglesias pretende recuperar el «foco». «La seriedad y Podemos es algo que va reñido en sus propios términos», afeó. Pero este no será el único partido objeto de reproche por parte del Gobierno, porque el Ejecutivo considera la abstención del PSOE la primera «irresponsabilidad» de Pedro Sánchez.

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