La Rioja

EL VUELO DE LAS BRUJAS

Siempre han tenido mejor prensa y más abundante literatura las brujas que los brujos, pero ahora recorren tan altos prados celestes que nadie les puede dar alcance. Vuelan demasiado alto y los políticos no logran echarles la vista encima y se conforman con echarles tierra por delante. Nuestros eventuales líderes muestran más fe que esperanza, pero están de acuerdo en su descoronozamiento, mientras los ciudadanos en lo que creen es en que hay que dejar de lamerse las heridas y atender a la gente que viene detrás sin haber pedido venir. ¿Han sido tan malos nuestros mayores o no tuvieron más remedio que serlo? El patriotismo geográfico fue determinante y unos cayeron de un lado y otros de otro, pero algunos cayeron en tierra de nadie y se les sigue echando tierra encima en el llamado Valle de los Caídos porque el pasado no se decide a pasar y porque en España siempre es de ayer la fecha, caiga quien caiga.

Sobrevuelan las brujas, cada una con su escoba. Como lo pequeño mío es grande, que decían los latinos, a algunos supervivientes nos preocupa el futuro del PSOE, ya que creemos que es necesario, pero no de toda necedad. Hacer el ridículo, como en televisión, en el célebre festival, no debe ser obligatorio. Ya está bien de lamentarse, mientras las brujas cabalgan por los aires indecisos. Algo hay que hacer, aunque sea poco. A mí me quedan, más o menos, tres telediarios, pero no me pierdo ninguno para ver «de mi patria la aflicción». Sospecho que soy, como tantos españoles, un creyente descreído, pero me asustan más los brujos que las brujas. No hay que perder el tiempo para contar deslealtades. El futuro empieza mañana por la mañana, que para mí es casi a media tarde, cuando consigo echar pie a tierra sin perder pie y sin abandonar la tierra. Lo mío es lo nuestro. Lo de todos.

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