La Rioja
Susana Díaz saluda ayer durante un acto en Valencia. :: M. Bruque / efe
Susana Díaz saluda ayer durante un acto en Valencia. :: M. Bruque / efe

Los afines a Díaz asumen ya que si lidera el PSOE será por la mínima

  • La autocrítica por una campaña aparentemente poco meditada se extiende entre los partidarios de la presidenta andaluza

Los esfuerzos de Susana Díaz por dar un empujón definitivo a su candidatura a la Secretaría General del PSOE tras el susto de los avales no han logrado disipar los temores de sus principales apoyos a una victoria de Pedro Sánchez en las primarias de este domingo. Dos semanas después de que el exsecretario general demostrara tener respaldo suficiente como para amenazar su condición de favorita, barones y referentes del partido dan por hecho que, si la presidenta de la Junta de Andalucía gana, será «por la mínima». Y reconocen su sorpresa ante el modo en el que ha llevado su campaña. «Manifiestamente mejorable», describe un líder territorial.

A diferencia tanto de Sánchez como de Patxi López, Susana Díaz no creó un comité de estrategia para abordar cada fase de la contienda. «Lo tenía más fácil que nadie porque podía contar con gente con enorme experiencia y con implantación en la mayor parte de territorios; es incomprensible», se lamenta otro dirigente. La mayoría de barones dan por hecho que ha dejado todo en manos del secretario de Organización de Andalucía, Juan Cornejo y del secretario general de Presidencia en el Gobierno, Máximo Díaz Cano. Y que luego ha ido tirando de aquí y de allá: Alfredo Pérez Rubalcaba, Elena Valenciano, Eduardo Madina...

El resultado, dicen, es algo «caótico». Esta semana, Díaz ha visitado todas las grandes federaciones, tras repetir el viernes pasado en Cataluña, la más hostil. Pero ha ido improvisando pasos que han descolocado incluso a miembros de su supuesto equipo. «Dijo que el secretario general asume el proyecto que decidan los militantes a través de sus enmiendas a la ponencia y tenía razón; no entiendo por qué cambió de idea y presentó un documento», apunta uno de ellos sobre el acto del miércoles. No es que no secunden sus grandes propuestas, como el crédito estatal de 24.000 euros para jóvenes. Lo que cuestionan es la fórmula elegida para hacerlas públicas. Creen que habría sido mejor lanzar dos ideas en el debate del lunes, sin más, por pura coherencia.

Algunos dirigentes sienten que se está yendo a rebufo de Sánchez con escaso éxito. Además del programa -que el exsecretario general presentó en febrero y remozó con ayuda de militantes para dar una última versión el día 11- ha seguido sus pasos en otros asuntos. El martes el exlíder socialista acudió a un acto en la UGT para recibir, ante unas 600 personas, un manifiesto de apoyo de más de 1.000 sindicalistas. Al día siguiente, se empezó a organizar un encuentro de Díaz con representantes sindicales de UGT- País Valenciano, aprovechando su paso por esa comunidad autónoma, en la que el 'sanchismo' hizo una gran demostración de fuerza en avales.

Duelo en el Guadalquivir

Este viernes, penúltima jornada de la campaña, los dos grandes rivales coinciden en Sevilla, a orillas del Guadalquivir. Apenas 1,2 kilómetros separarán sus actos. Él estará en el muelle de la Sal, junto al puente de Triana, y ella en el muelle de las Delicias. Los 'susanistas' hablan de «provocación» por parte de Sánchez porque es conocido que Triana es el barrio de la presidenta andaluza. Los 'sanchistas' replican que ellos reservaron el espacio hace casi un mes, el 21 de abril, y que Díaz buscó contraprogramarles con un gran acto para demostrar que ése es su territorio. «Es lógico que logre reunir a más gente», dicen. Con Díaz estará Alfonso Guerra. Con Sánchez la alcaldesa de París, Anne Hidalgo.

El morbo está servido a 48 horas de la votación. Una votación en la que, en todo caso, los afines a Díaz no dan nada por perdido. Los barones confían mucho en su capacidad de ganarse a la gente con el contacto directo y aseguran que, tanto en los meses previos a la campaña como en estas dos semanas ha hecho un trabajo intenso de boca a oreja a través de reuniones con distintos colectivos y de llamadas de teléfono a personas clave del partido.

Muchos se lamentan ahora, sin embargo, de haber dado por hecho que tras el comité federal del 1 de octubre la figura de Sánchez se iría apagando. «Susana pensó que muerto el perro se acabaría la rabia pero se equivocó», dice un veterano de la formación. También los de Patxi López creyeron que una vez lanzaran su candidatura, el exlíder daría un paso atrás. Los 'susanistas' cruzan estos días los dedos para que la fuga de votos del vasco se limite a Baleares y no arrastre a otros territorios.

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