La Rioja

La corrupción de Convergència en el Palau fractura a Junts pel Sí

Junqueras y Puigdemont observan el resultado de una votación en el Parlamento catalán. :: t. albir / efe
Junqueras y Puigdemont observan el resultado de una votación en el Parlamento catalán. :: t. albir / efe
  • La Fiscalía rebaja casi a la mitad las penas para los responsables de la entidad y aumenta la del extesorero del partido

Barcelona. El proceso soberanista lo justificaba casi todo en el independentismo hasta hace bien poco; Esquerra asumía el desgaste de ir en coalición con un partido de centroderecha y miraba para otro lado en los casos de corrupción de sus socios. Pero ante la cercanía de unas elecciones que parecen inevitables y ante el riesgo de aparecer como cómplice, el partido de Oriol Junqueras, el gran favorito en esos comicios, dijo ayer basta y dejó solo a su aliado del PDeCAT en la defensa de Convergència por el 'caso Palau'.

Esquerra rompió la unidad de Junts pel Sí, ignoró la decisión tomada el día anterior por «consenso» en el Gobierno catalán y se sumó al resto de los grupos de la Cámara catalana para respaldar dos resoluciones de la CUP y de Catalunya sí que es Pot, que fueron aprobadas por amplia mayoría y que instan al Ejecutivo catalán a personarse como acusación particular en el juicio y acusar a la formación nacionalista.

La treintena de diputados convergentes se abstuvieron y todos los demás votaron a favor de que la Generalitat acuse a Convergència. La Fiscalía sostiene que esta formación pudo llevarse 6,6 millones del expolio de la entidad cultural. De ahí que tenga 15 sedes embargadas. En cambio, el Consorcio del Palau, que viene a ser el consejo de administración en el que están representados el Gobierno central, el catalán y el Ayuntamiento de Barcelona, decidió el viernes pasado que CDC no tenía que ser acusada.

La decisión se adoptó en una votación en la que no estuvieron los representantes del Ministerio de Cultura y en la que la Generalitat tenía la mayoría, lo que ha levantado sospechas -«el pacto del Majestic (entre el PP y los nacionalistas) está vivo para tapar la corrupción», dijo Ciudadanos-.

El Gobierno autonómico ratificó el martes esa decisión, dejando en una situación muy incómoda a Esquerra, que se cobró la venganza ayer marcando perfil propio, haciendo saltar por los aires la unidad de Junts pel Sí y dejando una imagen inédita, la del grupo secesionista repartiendo el tiempo en el debate entre tres diputados, el de Esquerra, el del PDeCAT y el de los independientes. Una imagen de ruptura, semanas después de que Puigdemont y Junqueras se conjuraran para llegar juntos hasta el referéndum y que tendrá consecuencias para el proceso porque ambos socios se miran de reojo todo el rato.

Rebajas

La votación en la Cámara catalana llegó, en cualquier caso, tarde porque mientras los diputados discutían las resoluciones, en el juicio del Palau el abogado del Consorcio tenía claro que, dijera lo que dijera el Parlamento, tenía la indicación de no acusar a Convergència, y así lo hizo.

El juicio entró ayer en su fase final con la presentación de las conclusiones de cada una de las partes. Se juzga a quince acusados por el expolio perpetrado por Félix Millet y Jordi Montull contra la entidad cultural y se dirime además si CDC se financió de manera ilegal a través del templo del catalanismo. El fiscal Emilio Sánchez Ulled aumentó la petición de pena para el extesorero de Convergència inculpado en la causa, Daniel Osàcar, para quien pide ocho años de prisión y una multa de 20 millones, medio año más de lo que pidió al inicio del juicio hace dos meses y medio.

El fiscal trata de demostrar que la constructora Ferrovial, a través el Palau, abonaba una comisión (del 4% según Millet y Montull) a Convergència a cambio de la adjudicación de obras públicas entre 1999 y 2009.

Tras llegar a un pacto por el que Millet y Montull inculparon al partido fundado por Jordi Pujol, el Ministerio Público rebajó de forma sustancial las penas. Millet, que se enfrentaba a 27 años de prisión, ha visto cómo el fiscal deja la petición en 14 años y una multa de 20 millones. Para Montull también reclamaba 27 años y ahora solicita diez. La que ha salido más beneficiada es su hija, Gemma, que era directora financiera en el Palau y que de 26 años pasa a dos y podría eludir el ingreso en prisión. El fiscal ha tenido en cuenta como atenuante la confesión de los tres.

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