La Rioja

Velasco, el último juez estrella de la Audiencia Nacional

Eloy Velasco.
Eloy Velasco. / Efe
  • Dicen de él que tiene una "mente privilegiada" y los "nervios templados"

  • Dejará el próximo día 1 los casos 'Púnica' y 'Lezo' al obtener un plaza en la nueva Sala de Apelación de la AN

Quienes le conocen bien aseguran que detrás de su aspecto "de juez tosco" se esconde una persona "campechana y discreta". "Serio cuando hay que serlo, pero luego socarrón". Titular del juzgado número 6 de la Audiencia Nacional hasta este miércoles, el juez Eloy Velasco abandonará el próximo 1 de junio los casos 'Púnica' y 'Lezo' al cambiar de destino; a partir de ahora, ocupará la nueva Sala de Apelación del mismo organismo.

Así, no hay día que su nombre no salga en los medios de comunicación. Sobre todo, desde que envió a prisión al expresidente de Madrid Ignacio González. Eloy Velasco (Bilbao, 1963) aguanta las presiones, "que no son pocas". "Tiene los nervios templados, no le influye nada lo que la gente diga", afirman en su círculo cercano.

Eloy Velasco Núñez es licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto con sobresaliente. Aprobó la oposición en 1988: el examen lo superaron 208 aspirantes y él fue el número 90. Aunque ejerció durante unos meses en Portugalete, su primer destino como titular fue Sagunto. Tras ejercer en diferentes localidades, en 1995 dio el salto a la política al ser nombrado director de Justicia por Eduardo Zaplana, una de las personas que a día de hoy está siendo investigada en el 'caso Lezo' de corrupción, por su relación con Ignacio González. Permaneció ocho años en el cargo.

Tras su escarceo con la política, Eloy Velasco retomó la carrera judicial en 2004 y cuatro años después, en el verano de 2008, sustituyó a Juan del Olmo, instructor del 11-M, en la Audiencia Nacional. Su primer caso fue la denuncia por un homenaje al etarra Iñaki de Juana Chaos. Por sus manos han pasado numerosos casos vinculados con la izquierda abertzale. Uno de los más sonados fue la orden de detención contra un alto cargo de Venezuela al que acusaba de ser el vínculo entre ETA y las FARC. Pero también procesó a 20 militares salvadoreños por el asesinato del jesuita Ignacio Ellacuría y envió a la cárcel al expresidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán con una fianza histórica de 30 millones.

"No tiene pelos en la lengua", apuntan desde su círculo profesional. Recientemente, Velasco protagonizó un alegato a favor de que sigan siendo los jueces y no los fiscales los encargados de la investigación judicial. Lo hizo después de conocerse que el fiscal jefe Anticorrupción, Manuel Moix, ordenó a los fiscales encargados del 'caso Lezo' frenar parte del operativo que terminó con la detención del expresidente de la Comunidad de Madrid y otras 11 personas.

Está casado con la abogada Beatriz Saura, cuyo nombre acaba de verse salpicado por la polémica. El magistrado que investiga las posibles faltas disciplinarias de los jueces en el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) abrió a principios de esta semana diligencias informativas sobre la denuncia del partido Contrapoder para aclarar si Velasco solicitó un trabajo para su mujer a Ignacio González.

Experto en ciberseguridad

El juez tiene dos hijos. "Le han salido del Real Madrid, aunque él es del Athletic", revelan desde su entorno. Ahora bien, no es especialmente futbolero. Una vez al año organiza la comida de los Velasco. "Le gusta un buen chuletón, pero se le puede ver tanto en un asador en Artxanda como en un restaurante chino en Madrid". Lector empedernido, es un asiduo a conferencias de todo tipo. Desde hace alrededor de cuatro años dirige el programa sobre ciberseguridad que se imparte a ejecutivos en la Deusto Business School de Madrid. Velasco se doctoró en delitos tecnológicos y es uno de los mayores expertos en la materia no solo en España, sino a nivel europeo.

Unas tres veces por curso, el magistrado cambia el tribunal por un aula. "Los jueces suelen dar clase muy al estilo oposición, pero él no. Es una mezcla entre profesor de grado y juez puro. Es muy empático y sabe cómo hacerlo entretenido", aseguran desde el centro. Suele ser habitual que invite a compañeros de la judicatura a impartir alguna clase. Por ejemplo, a Pedro J. Vela, juez del 'caso Bretón'.

El magistrado "puede llegar a citar innumerables sentencias durante dos horas seguidas sin ni siquiera mirar un solo papel. Es un 'friki' de lo suyo, porque le apasiona. Tiene una mente privilegiada, pero no es nada arrogante ni esquivo. Las apariencias engañan", apostillan.

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