La Rioja

El PP deja caer a González y le suspende de militancia de forma fulminante

Hernando y Bermúdez de Castro, ayer en el Congreso, antes de la reunión de dirección del PP. :: J. Lizón / efe
Hernando y Bermúdez de Castro, ayer en el Congreso, antes de la reunión de dirección del PP. :: J. Lizón / efe
  • El partido defiende que «la justicia funciona» al tiempo que censura a la Audiencia Nacional por citar a Rajoy como testigo en el 'caso Gürtel'

Madrid. Apenas dos horas después de que la detención de Ignacio González saliera ayer a la luz, el PP resolvió suspender de afiliación al expresidente de la Comunidad de Madrid. De inmediato y con la «diligencia» que en otro tiempo echaron en falta los populares, el Comité Nacional de Derechos y Garantías estimó a las 11:36 de la mañana que el arresto no dejaba más alternativa que expulsar de manera cautelar a quien fue mano derecha de Esperanza Aguirre. «El PP reitera su rechazo a cualquier tipo de corrupción, venga de donde venga, y tomará las medidas necesarias para atajar cualquier actuación que infrinja la ley», sentenció en un comunicado.

Aunque los estatutos del partido, en aras de la presunción de inocencia, sitúan en la apertura de juicio oral el momento procesal oportuno para actuar, el artículo 22.1 contempla la excepción de «las circunstancias». «En los casos de delitos flagrantes de corrupción, el Comité Nacional de Derechos y Garantías a la vista de la gravedad de los hechos podrá determinar la suspensión de funciones o de afiliación», recoge el texto. Esa salvedad se apuntaló para situaciones como la de ayer, cuando el partido de Mariano Rajoy no puede permitirse pasar por alto «las evidencias».

Fuentes de la formación recordaron que los delitos de los que se sospecha son «graves» y que el relato de un partido que actúa sin contemplaciones ante la corrupción, exige no fallar en determinados momentos. Especialmente después de que la Audiencia Nacional resolviera el martes que Rajoy testifique en el juicio de Gürtel y despertara la indignación del PP.

La justicia, a debate

Los populares hicieron malabares para censurar la citación del presidente del Gobierno y al mismo tiempo defender que «la justicia funciona» tras el arresto de González. No se emplearon paños calientes con el exdirigente madrileño. Si bien el PP no quiso prejuzgar ni condenar de antemano, Rafael Hernando lamentó, en términos generales, que haya quien se deje llevar por la corrupción. «Creo que han traicionado lo que es este partido, el espíritu del PP, nuestro compromiso con la honestidad y la honradez», reprochó desde el Congreso el portavoz parlamentario.

Pero la misma justicia que examinará a González, fue puesta en cuestión por llamar a declarar al jefe del Ejecutivo. Un juego de equilibrios «peligroso» que, según algunos cargos de la formación, somete a debate la profesionalidad de los jueces. Si la Audiencia Nacional decidió por mayoría de dos magistrados contra uno que Rajoy testifique, fue, según Hernando, porque una organización cercana al PSOE «presionó» y el tribunal cedió. «Esta asociación es, para que nos hagamos una idea, el Ausbanc del PSOE, busca obtener un beneficio político a través de los tribunales; no voy a decir que es el 'Manos Sucias' del PSOE, no lo voy a decir», acusó el portavoz a la Asociación de Abogados Demócratas por Europa.

Desde luego, en el PP admitieron que no es «sencillo» diseñar la estrategia que contrarreste la imagen de Rajoy en la Audiencia Nacional. Ni los populares contaban con ello, tras los dos intentos fallidos de ADADE, ni llega en el mejor momento político. Fuentes del partido aceptan con «resignación cristiana» la declaración del jefe del Ejecutivo en el juicio, pero temen que ese acontecimiento se convierta en un factor más de inestabilidad en una legislatura difícil.

Hernando, de hecho, está convencido de que se está empleando de manera «perversa y espuria» la figura de la acusación popular con «fines políticos». «¡Esto es una vergüenza! Esta utilización de la justicia es absolutamente intolerable», reprobó instando al resto de formaciones a una reflexión. Tanto Ciudadanos como el PSOE comparten la necesidad de poner límites para que los partidos no trasladen a los juzgados su batalla. Pero cualquier reforma, a día de hoy, le parece al PP una quimera.