La Rioja

Rajoy asegura que ETA no recibirá nada por el desarme

El presidente del Gobierno firma en un panel, 
acompañado por Alfonso Alonso, durante la 
clausura ayer del congreso del PP vasco en 
Vitoria. :: david aguilar / efe
El presidente del Gobierno firma en un panel, acompañado por Alfonso Alonso, durante la clausura ayer del congreso del PP vasco en Vitoria. :: david aguilar / efe
  • El Gobierno tiene garantías de que Francia no va a colaborar con los voluntarios civiles en la entrega de las armas de la organización terrorista

Mariano Rajoy aseguró que el Gobierno no va a pagar precio alguno a ETA por el desarme. «No habrá nada a cambio de nada porque nada puede haber», afirmó 24 horas después de que se conociese el anuncio de que la organización terrorista va a entregar su arsenal. El Ejecutivo cree que la operación tiene un fin propagandístico para difuminar la derrota sin que parezca una rendición, pero considera que no se va a poder consumar porque Francia, una pieza fundamental en el movimiento, no va a colaborar en los planes de los terroristas.

El presidente del Gobierno garantizó ayer en la clausura del congreso de los populares vascos celebrado en Vitoria que no habrá contrapartidas en forma de cambios en la política penitenciaria ni en el tratamiento judicial para los presos de ETA. Si se desarma, «bien», dijo Rajoy, pero que no espere nada más. La organización terrorista, prosiguió, a continuación de la entrega de pistolas y explosivos tiene que disolverse, un paso que ETA ha asegurado infinidad de ocasiones que no va a dar, y pone como referente el IRA irlandés, que también ha abandonado la actividad armada, pero no ha desaparecido ni el Gobierno británico se lo ha exigido a la centenaria organización.

Rajoy señaló, sin embargo, que ese paso es inexcusable y ETA lo conoce porque «ya sabe lo que tiene que saber» sobre la posición del Gobierno, que es la de «siempre» y no va a variar por el hecho de que se produzca la entrega de unas armas después de haber sufrido una derrota en todos los frentes. Justificó esa postura sin cesiones y sin experimentos carcelarios como los impulsados por los socialistas porque es «la más eficaz para la disolución definitiva» y el tiempo «lo está acabando de demostrar».

La seguridad del jefe del Ejecutivo en que su diagnóstico y la terapia son las adecuadas en estos momentos radica en buena medida en que el Ministerio del Interior cuenta con garantías de sus homólogos franceses de que el proceso anunciado este viernes no va a tener el resultado buscado por ETA. Los voluntarios del entorno de la organización terrorista entregarán a las autoridades galas la localización de los escondites de las armas, que no llegan a las 300, según los cálculos de las fuerzas de seguridad.

Pero Francia, según fuentes conocedoras de las relaciones entre los departamentos de Interior de los dos países, no va a permitir que verificadores internacionales supervisen el proceso, como pretenden ETA y su equipo de voluntarios. La Comisión Internacional de Verificación que encabeza el srilanqués Ram Manikkalingam no está reconocida ni por el Gobierno de Madrid ni por el de París, y actuó como intermediaria en la farsa de desarme de hace dos años, un papel que disminuyó su credibilidad a ojos de ambas administraciones.

Por el lado de la cooperación con el vecino francés, Rajoy está tranquilo. Más difícil será hacer entender al Gobierno vasco y al PNV que la colaboración con el proceso de desarme va a ser nula y que se mantendrá la firmeza penitenciaria. Rajoy y el lehendakari Iñigo Urkullu se reunieron el martes pasado en Madrid, según fuentes nacionalistas, un encuentro que la Moncloa ni confirma ni desmiente. El gobernante vasco, según las citadas fuentes, informó a su interlocutor de los planes de ETA para los que la organización terrorista no pedía contrapartidas, pero tampoco que se pusieran obstáculos.

Batidora negociadora

La cita se fraguó en solo 48 horas, ya que Urkullu solicitó el encuentro el domingo, una prontitud que contrastó con las largas que dio Rajoy en la legislatura pasada a las peticiones del lehendakari de mantener un encuentro para abordar la política penitenciaria y a los silencios del presidente del Gobierno ante las demandas del Ejecutivo vasco de una flexibilización de la dispersión de los presos de ETA acompañadas de informes que detallaban de la consecuencias de esa política.

Que hay un nuevo clima es reconocido tanto por el PP como el PNV, pero ambas formaciones desligaron ayer el encuentro en la Moncloa de la negociación que tienen abierta sobre los Presupuestos Generales del Estado. Ese asunto «no está metido en la batidora de las negociaciones para unos presupuestos», aseguró el presidente de los nacionalistas vascos, Andoni Ortuzar.

La firmeza del Gobierno ante el desarme cuenta además con el respaldo del principal partido de la oposición. El exlehendakari socialista Patxi López apuntó que el paso dado por ETA ahora es consecuencia de «su derrota» y confió en que «sirva para esclarecer asesinatos que todavía están pendientes de resolución». La Fiscalía de la Audiencia Nacional calcula que en torno a tres centenares de atentados atribuidos a la organización terroristas están sin esclarecer. Es muy difícil, de todas maneras, que entre las armas que entregue ETA se encuentre alguna utilizada en los atentados; lo más probable, apuntan los expertos, es que esas pistolas estén destruidas.

La voz disonante entre las fuerzas de ámbito nacional la puso el líder de Podemos, que reclamó acabar con «la excepcionalidad en política penitenciaria» y se acerque a los reclusos de ETA al País Vasco una vez que se verifique la entrega de las armas. En la actualidad ETA tiene algo más de 300 presos repartidos en 41 cárceles, en su gran mayoría fuera del País Vasco.