La Rioja

Rajoy y Urkullu se reunieron el martes en la Moncloa para hablar del desarme de ETA

Dos encapuchados de ETA 
entregan al comité verificador
parte de su arsenal en febrero de 
2014, en una grabación emitida
por la BBC. :: r. c.
Dos encapuchados de ETA entregan al comité verificador parte de su arsenal en febrero de 2014, en una grabación emitida por la BBC. :: r. c.
  • La banda anuncia que completará su entrega de armas a las autoridades francesas el 8 de abril

Cinco años, cuatro meses y 25 días después de que ETA comunicara el abandono definitivo de su actividad armada, la organización terrorista anunció ayer que se desarma por completo y que el proceso de entrega de lo que queda en sus maltrechos arsenales se acabará la tarde del 8 de abril.

La revelación del desarme no cogió por sorpresa al Gobierno vasco, que estaba informado de los movimientos que se estaban produciendo en las últimas semanas en ámbitos sociales del País Vasco francés. Tanto es así que el lehendakari Íñigo Urkullu informó en persona al presidente Mariano Rajoy de los planes de la organización armada el pasado martes en una reunión celebrada en la Moncloa, según confirmaron 'El Correo' y 'El Diario Vasco'.

Las relaciones entre Urkullu y Rajoy no han sido todo lo fluidas que al lehendakari le hubiera gustado en los últimos años, pero en la última reunión que mantuvieron, el dirigente vasco se comprometió a mantener la lealtad con el Gobierno en todas las cuestiones que tuvieran que ver con el final de ETA. Por ello, en cuanto supo de la inminencia del anuncio de la organización armada, el domingo por la tarde se comunicó con Rajoy en el que le solicitaba un encuentro urgente en las siguientes 48 horas. A pesar de que el dirigente popular tiene pendiente desde hace meses una reunión con Urkullu para abordar la «agenda vasca», en esta ocasión fue consciente de la importancia del mensaje y convocó al lehendakari para ese mismo martes en la Moncloa. En la reunión, Urkullu le trasladó la relevancia del anuncio que preveía realizar la banda.

El anuncio de ETA llegó a través de las declaraciones de uno de los intermediarios de ese proceso de desarme. Sin embargo, sus explicaciones no aclararon la multitud de dudas sobre este operativo, cuyo peso recaerá en «voluntarios civiles» y que no cuenta, ni mucho menos, con la autorización -ni siquiera con la aceptación- de los Gobiernos de París y Madrid.

La puesta en escena de este anuncio que aspiraba a ser histórico fue tan confusa como el propio anuncio. Se esperaba un comunicado de ETA remitido a algún medio de comunicación internacional (como había ocurrido otras veces), pero al final fue Jean-Noël Etcheverry, un ecologista y sindicalista que ya había mediado en otra operación de entrega fallida de arsenales, el que reveló los planes de la banda. Etcheverry ya fue detenido el pasado 16 de diciembre en el sur de Francia tras ser sorprendido por la Guardia Civil, junto a otras cuatro personas, en un caserío de Louhossoa, a unos 20 kilómetros de la frontera con España, cuando intentaba filmar la inutilización de parte de un depósito de armas.

«ETA nos ha confiado la responsabilidad del desarme de su arsenal y, en la tarde del 8 de abril, ETA estará totalmente desarmada», declaró ayer Etcheverry al diario 'Le Monde'. El portavoz de estos supuestos intermediarios dio pocas pistas de este complejo operativo. Se limitó a señalar que en este proceso intervendrán cientos de personas de la sociedad civil, así como electos de los ayuntamientos del País Vasco francés. Ellos, se infiere, deberían ser los encargados de entregar los arsenales a las autoridades galas o al menos de facilitar su localización con coordenadas GPS. Ni una pista de cómo personal civil llevará a cabo una operación tan compleja, pues todavía hay más de 200 armas en diversos zulos, amén de material explosivo.

Tampoco explicó Etcheverry qué harán esas personas de la «sociedad civil» para evitar ser detenidas, como ya le ocurrió a él mismo en diciembre, ya que este operativo no cuenta con el visto bueno de los Gobiernos de España y Francia.

Fuentes cercanas al proceso apuntaron que el desarme será «total, unilateral e incondicional» y que los planes de ETA pasan por que este «desmantelamiento» de zulos sea «supervisado» por un «organismo independiente internacional», en clara alusión al Comité Internacional de Verificación, el grupo de expertos creado en 2011 y que encabezan el ceilanés Ram Manikkalingham y el sudafricano Ronnie Kasrils, y al que ni el Ejecutivo de François Hollande ni el de Mariano Rajoy reconocen legitimidad.

Etcheverry tampoco aclaró el papel que ETA reserva al comité verificador. Es probable que la propia banda, que según todas las fuentes quiere convertir esta entrega en una gran operación propagandística, haga públicos más pormenores de este proceso en futuros comunicados o declaraciones a los medios habituales.

Fuentes próximas a esos miembros de la «sociedad civil» que van a intervenir en el desarmen reclamaron no ser «perturbados» por las fuerzas de seguridad galas y españolas durante el proceso de desarme, al tiempo que demandaron garantías a las autoridades francesas de que se harán cargo de las armas y facilitarán el trabajo de esos «verificadores» internacionales. Unas garantías, explicaron fuentes de la lucha antiterrorista española, que «en ningún caso» tendrán esos mediadores «solo reconocidos por ETA y su entorno».

La cúpula antiterrorista enmarca este anuncio de desarme en la «estrategia fallida» de la banda por sacar partido de ese proceso. En marzo de 2013, Noruega expulsó de su territorio a los líderes de ETA José Antonio Urrutikoetxea 'Josu Ternera', David Plá e Iratxe Sorzabal, acogidos en aquel país desde poco después del alto el fuego definitivo de 2011, ante la falta de avances en el desarme y ante la negativa del Gobierno a entrevistarse con ellos.

Fallido paripé

Los siguientes movimientos de la banda no fueron mejores. ETA decidió en febrero de 2014 poner el acento en la intermediación internacional, pero el paripé no convenció. Entonces dos encapuchados aparecieron en un vídeo distribuido por la BBC mostrando y entregando un minúsculo arsenal a miembros de la Comisión Internacional de Verificación.

La propuesta del Gobierno vasco de diciembre de 2014 para ocuparse del desarme ni siquiera tuvo respuesta del Ejecutivo de Rajoy ni de la propia ETA.

El último descalabro para los planes de la banda en su desarme se produjo en diciembre. ETA apostó por jugar fuerte la carta de los «intermediarios civiles». Pero el propio Etcheverry y otros cuatro mediadores fueron capturados de inmediato cuando pretendían verificar el arsenal.