La Rioja

El Gobierno garantiza que no habrá adelanto electoral por un tropiezo en el Congreso

Rajoy, junto a Cifuentes y Cospedal, durante su asistencia al XVI Congreso del PP de Madrid. :: k. huesca / efe
Rajoy, junto a Cifuentes y Cospedal, durante su asistencia al XVI Congreso del PP de Madrid. :: k. huesca / efe
  • Ratifica su confianza en Ciudadanos y reclama al PSOE que anteponga los intereses generales sobre los partidarios

madrid. Un resbalón. Eso ha sido para el Gobierno la derrota en el Congreso con el decreto ley de reforma laboral de los estibadores. La Moncloa cree, a diferencia de lo que piensan diputados del PP y algún miembro del Ejecutivo, que la estabilidad parlamentaria de Mariano Rajoy no corre peligro y el presidente mantiene «sus planes». Lo primero que va a hacer es renegociar con la oposición la norma de la estiba y después presentará los Presupuestos.

«El Gobierno no se plantea ninguna hipótesis de adelanto electoral», dijo dos veces el portavoz Iñigo Méndez de Vigo para cortar las especulaciones que se han disparado en las últimas horas, y a las que no es ajeno el PP. La Moncloa reconoce que si se generaliza el boicot de la oposición a todas sus iniciativas legislativas la situación se tornará ingobernable, pero espera que el escenario del jueves sea flor de un día y un desahogo opositor. La idea de Rajoy, subrayan en el Ejecutivo, era y es agotar la legislatura.

Lo mismo se dice en la dirección del PP, convencida de que no se puede extrapolar lo que ha pasado esta semana a futuras votaciones parlamentarias. «No hay que ir más allá», reclamó el responsable de Comunicación, Pablo Casado, que confió en que esa derrota «sea una excepción» en el devenir de la legislatura.

En el Gobierno y en el partido atribuyen el comportamiento de Ciudadanos a una mezcla de bisoñez y pataleta infantil en represalia por anteriores desacuerdos. Pero no por ello van a romper la baraja y el partido de Albert Rivera, sentenció el portavoz, «sigue siendo el socio de referencia del Gobierno».

Asunto de Estado

Distinta es la percepción que se tiene de la actuación del PSOE que, a juicio de la Moncloa, obedece a su complicada situación interna. El conflicto de los estibadores afecta sobre todo a Susana Díaz con el potente puerto de Algeciras sobre sus espaldas, y la presidenta de la Junta de Andalucía no quiere abrir ahora otro frente de conflicto interno dando su aval a un decreto ley rechazado por el sector.

Rajoy está convencido de que el PSOE hubiera hecho lo mismo si hubiera estado al frente del Gobierno porque se trata de un asunto de Estado. Él mismo lo subrayó ayer en su intervención ante el congreso del PP de Madrid porque lo que se ventiló en el Congreso «no es un problema del Gobierno es un problema de España» porque se trata de cumplir una sentencia de los tribunales europeos, y rechazarla implica «romper las reglas del juego europeo» con el consiguiente impacto «en la imagen y el crédito de España». Pese a ello, Rajoy dijo que no iba a «reprochar nada a nadie» porque con sus 137 diputados está condenado a «pactar para gobernar».

Aunque el presidente evitó las quejas, no lo hizo su portavoz que, sin citar a los socialistas, les reclamó que antepongan «los intereses generales sobre sus intereses partidarios». Méndez de Vigo señaló que el «mandato de los electores de buscar acuerdos», plasmado en las urnas el 26 de junio, no solo afecta al Gobierno, es una exigencia para todos. Algo, añadió, sobre lo que el PSOE debería abrir «una reflexión».

Pero más allá de las palabras, el Ejecutivo y los populares tienen asumido que hasta que los socialistas no solucionen sus problemas de liderazgo situaciones como la de la estiba pueden reproducirse, incluso cuando hayan resuelto sus cuitas en función de quién gane las primarias y se haga con el liderazgo del partido. Pero esa será otra cuestión.