La Rioja

Casi 2.000 días y 168 detenidos después del alto el fuego definitivo

  • ETA anuncia su desarme totalmente descabezada, con apenas una veintena de militantes libres y con 339 presos

madrid. Casi 2.000 días ha tardado ETA en anunciar que procederá a su desarme completo y sin condiciones desde que aquel 20 de octubre de 2011 comunicara el fin de su actividad armada. Si la situación de la banda entonces era desesperada, cinco años y medio después directamente su estado es el de un muerto viviente, al que ya ni siquiera se le conoce una dirección.

Estos 1.974 días pasados desde el histórico fin de la violencia solo han servido a ETA para debilitarse todavía más. Su estrategia de no disolverse y de tratar de negociar con la entrega de sus arsenales solo ha tenido como respuesta de los gobiernos de Francia y España más operaciones antiterroristas. De hecho, los golpes a la banda en este periodo han continuado siempre que las fuerzas de seguridad han tenido oportunidad, aunque el ritmo de detenciones, obviamente, ha decaído ante la inactividad de la organización.

Aun así, desde el alto el fuego la banda ha sufrido la detención de un total de 168 presuntos activistas y simpatizantes. Solo en España 95 arrestos, otros 54 en Francia y 19 en diversos países de Europa y América. Una cifra abultadísima si se tiene en cuenta que en la actualidad -según los responsables de la lucha antiterrorista- solo continúan en libertad una veintenade terroristas fichados y con causas todavía activas, a los que ni siquiera ETA puede acoger.

Por primera vez, además, ETA no tiene cabeza. Es más, ni los responsables del Ministerio del Interior se atreven a decir quién está dirigiendo esta operación de entrega de las armas. Los servicios de Información apuntan a que no hay un responsable de toda la organización y que nadie se ha atrevido a tomar las riendas del último jefe de ETA, Mikel Irastorza, capturado el pasado 5 de noviembre, sabedores quizás que desde el alto el fuego todos y cada uno de los que han dado un paso adelante han terminado entre rejas.

El listado de golpes a la cúpula es largo en estos cinco años y medio: en mayo de 2012 cayó el jefe del aparato militar, Oroit Gurrutxaga; en octubre de ese año fue apresada Izaskun Lesaka, responsable de la logística de la banda. En febrero de 2013, también en Francia, fueron arrestados los responsables de los zulos, Oier Ibarguren Sarsola y Montxo Arkaiz. Ya en julio de 2015 cayeron los nuevos jefes de la estructura logística, Xabier Goyenechea e Iñaki Reta de Frutos. Y en septiembre de ese año fueron capturados los antecesores inmediatos de Irastorza en lo más alto de la cúspide etarra, David Pla e Iratxe Sorzaba. La detención poco después del hijo de Josu Ternera - Egoitz Urririkoetxea- frustró la sucesión en la cúpula.

Con este panorama, a la ETA del desarme solo le quedan los presos. 339 exactamente. Un colectivo que ha visto que en estos casi 2.000 días su situación no ha cambiado un ápice. La colonia etarra sigue tan dispersa como siempre y solo han sido acercados los 'díscolos' que han roto con la banda.

A pesar de todo, la gran mayoría de presos sigue fiel a la ortodoxia. Según el último recuento de Etxerat (la organización de familiares de reclusos de ETA) en la actualidad hay 261 internos de ETA en las cárceles españolas dispersos con 41 centros penitenciarios. A estos hay que sumar a los 75 reclusos en dispersos en 21 cárceles galas y tres presos más en Portugal, Suiza y el Reino Unido.