La Rioja
Caserío del último arsenal. :: R.C.
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El arsenal que la banda terrorista va a entregar ronda las 280 armas

  • El armamento se encuentra precintado y desperdigado en zulos en el monte o en domicilios de colaboradores

parís. El armamento del que ETA se ha comprometido a desprenderse de manera unilateral está limitado a unas 280 unidades según la extrapolación de los datos ofrecidos por los propios voluntarios franceses que se han brindado a su inutilización pactada. Esta cifra total de armas cortas y largas, la mitad antiguas, engloba el arsenal ya precintado e inventariado por el aparato de logística militar y es algo superior a las estimaciones barajadas hasta la fecha por los servicios antiterroristas galos que manejan la hipótesis de que se encuentra desperdigado en zulos en el monte y en domicilios particulares de colaboradores de confianza.

El depósito perteneciente a ETA decomisado el 16 de diciembre último en una operación conjunta de la Guardia Civil y la policía gala en la localidad vascofrancesa de Louhossoa contenía medio centenar de armas de las que 31 eran de la de la firma Smith&Wesson. Esta compañía estadounidense surtía a la empresa francesa Sidam que fue víctima de un atraco perpetrado por un comando de ETA en octubre de 2006 en el almacén que tenía en la localidad de Vauvert, cerca de Nîmes (sudeste de Francia). Los asaltantes se llevaron un total de 410 pistolas y revólveres de los que habían sido recuperadas 237 en diferentes operaciones policiales. Descontada la treintena de ejemplares S&W descubiertos a finales de 2016, a ETA le quedan unas 140 unidades del armamento más moderno en su poder que constituía en los últimos tiempos la dotación habitual de los comandos.

En los estadillos etarras del material depositado en Louhossoa también figuraban 2.540 metros de cordón detonante industrial, 1.800 detonadores, 61 kilos de aluminio en polvo, cinco kilos de pentatraeritritol y dos temporizadores. Los ocho subfusiles eran réplicas del modelo israelí UZI que se copiaban en talleres clandestinos en la década de 1990. Los ocho fusiles eran todos del modelo G3 largo. Además había dos pistolas de la marca Sig-Saur, una Star y otra Browning así como cerca de 3.000 cartuchos y 65 cargadores.

Un 15% para entregar

«Lo que estábamos neutralizando en Louhossoa y que íbamos a entregar posteriormente a las autoridades francesas representaba el 15% de un arsenal que pensamos desmantelar en su totalidad y en los más breves plazos», escribe Jean Noël Etcheverry 'Txetx', animador de los autodenominados 'artesanos de la paz', en una tribuna publicada el pasado martes por el digital francés Mediapart. «Estábamos aislando los explosivos, granadas, detonadores y balas y neutralizando armas agujerando los tambores y cortando los cañones para inutilizarlas sin impedir la identificación judicial», explica.

Según las declaraciones de los voluntarios franceses, contactaron con ETA el 19 de octubre y recibieron el mismo 16 de diciembre las armas que Txetx Etcheverry trasladó en una furgoneta a media tarde de aquel día hasta el caserío de Louhossoa con la intención de filmar su neutralización mediante un taladro y una pulidora. Tenían previsto que una delegación internacional llegara al día siguiente con la misión de avalar que las imágenes grabadas reflejaban con fidelidad la manipulación y garantizar que no se trataba de un montaje.

Michel Bergouignan, uno de los cinco detenidos en la vivienda, expuso el 21 de enero en la emisora de la radio pública France Culture que el cargamento se encontraba distribuido en once cajas de un metro de largo por 80 centímetros de ancho.

«Todas estaban cerradas con candados y tenían las llaves. Al abrir las cajas, sin desembalar, vimos que en cada una de las cajas había una hoja con el inventario de lo que había dentro firmado por ETA y la comisión internacional que había visto ese material en febrero de 2014 en Toulouse», dijo.

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