La Rioja

Un nuevo magistrado conservador presidirá el Constitucional

madrid. La suerte está echada, salvo sorpresa mayúscula. De nuevo, un magistrado conservador presidirá el Tribunal Constitucional. Con toda probabilidad, el pleno de la corte de garantías elegirá el próximo miércoles al magistrado Juan José González Rivas como máxima autoridad del tribunal. El acuerdo entre la mayoría conservadora y los vocales progresistas minoritarios también incluye que la vicepresidencia de este órgano vaya a parar a manos de la catalana Encarnación Roca.

Como magistrada más antigua de esta institución, precisamente a Roca le correspondió ayer convocar el cónclave del próximo miércoles donde se elegirá al sustituto de Francisco Pérez de los Cobos, quien cesó en su cargo automáticamente el miércoles pasado, al tomar posesión los tres nuevos magistrados: el exfiscal general Cándido Conde Pumpido; y los catedráticos Alfredo Montoya y María Luisa Balaguer.

Ni la nueva composición ni la futura presidencia a manos de González Rivas supondrán un golpe de timón en la institución, donde los equilibrios siguen inalterados. González Rivas, procedente del Tribunal Supremo y especialista en Contencioso Administrativo, es -como lo era Pérez de los Cobos- de orientación conservadora y católica. Como contrapeso contará con Roca, catedrática y magistrada del Supremo considerada progresista moderada. Un perfil, el de la futura vicepresidenta, muy similar al que tenía la hasta ahora número dos de la corte, Adela Asua.

Acuerdo

Los nombramientos de González Rivas y Roca y la renovación del resto del tribunal es fruto del acuerdo que el PSOE y el PP alcanzaron en enero. Un pacto que no fue fácil de fraguar a cuenta de la figura del magistrado conservador Andrés Ollero. Desde un principio, el Gobierno de Mariano Rajoy apostó por la candidatura de Ollero para presidir la corte, una posibilidad que socialistas vetaron de manera radical desde el primer momento, alegando que Ollero había sido 16 años parlamentario del PP.

Tras el amago del PSOE de acabar con cualquier negociación (incluida la renovación de los otros miembros de la institución) si el nombre de Ollero seguía sobre la mesa, el PP propuso el de González Rivas.