La Rioja

La magistrada que daba miedo en sala

Durante los 163 días que duró el juicio del 'caso Nóos', fueron contadas las ocasiones en las que Samantha Romero sonrió. La presidenta y ponente de la sentencia dirigió con mano de hierro la larguísima vista oral y no permitió que en ningún momento se le fuera de las manos. Cortó de forma radical los intentos del defensor de Diego Torres, el siempre heterodoxo Manuel González-Peeters, por intentar embrollar a la sala. Pero tampoco le tembló el pulso a la hora de abroncar (incluso de enfrentarse abiertamente) con el fiscal Pedro Horrach. De 44 años, esta palmesana, con tan solo tres años de carrera judicial, consiguió no solo que se cumpliera el calendario de este juicio, sino también el reto de que no se filtrara el fallo. Romero fue la juez que sustituyó a última hora al magistrado Juan Pedro Yllanes, ahora diputado en el Congreso por Podemos.