La Rioja

Mas acusa al Estado de vincular soberanismo y violencia para justificar una intervención

El expresidente catalán Artur Mas, ayer, en la Universidad Autónoma de Madrid. :: efe
El expresidente catalán Artur Mas, ayer, en la Universidad Autónoma de Madrid. :: efe
  • Forcadell se planta ante el Constitucional y dice que ningún tribunal impedirá a la Cámara catalana abordar la independencia

barcelona. El expresidente de la Generalitat Artur Mas cargó ayer con dureza contra el Gobierno de Mariano Rajoy al que acusó de haber puesto en marcha una estrategia para relacionar el secesionismo con la violencia para justificar una posterior suspensión de la autonomía. «Están preparando el caldo de cultivo para intervenir», afirmó durante una conferencia en la Universidad Autónoma de Madrid.

El independentismo sitúa en este contexto las denuncias por amenazas e insultos a la fiscal en jefe de Barcelona, que temió por su integridad a la salida del juicio del 9-N o las del fiscal Emilio Sánchez Ulled, que durante ese juicio acusó al soberanismo de romper la convivencia.

Desde que hace quince días el Ejecutivo central filtró que no descarta adoptar medidas coercitivas para frenar el referéndum, como aplicar el artículo 155 de la Constitución o precintar los colegios electorales, el tono del enfrentamiento entre Madrid y Barcelona se ha elevado unos cuantos grados. Ante la cercanía del llamado choque de trenes, que todo apunta que se producirá cuando la Generalitat convoque la consulta y el Gobierno trate de impedirla, las dos partes han entrado en una batalla dialéctica, que lidera Mas, reforzado tras el juicio del 9-N y casi en virtual campaña electoral.

El dirigente nacionalista afirmó que todas las voces que tratan de presentar el movimiento independentista como violento, como a su juicio hace la fiscal de Barcelona, mienten y añadió que quien practica la «guerra sucia ilegal» contra el soberanismo es el Estado español, a través de la 'operación Cataluña'. Mas avisó que si el Estado pretende suspender la autonomía catalana se encontrará con el rechazo mayoritario de la sociedad catalana.

Cáncer

El independentismo plantea la batalla contra el resto de España como la lucha contra un «cáncer», según expresó el diputado de Junts pel Sí, Lluís Llach, y en la que, según Artur Mas, el Estado ha cometido el «error» de llevar el pleito catalán a los tribunales. El Constitucional suspendió el martes pasado la hoja de ruta hacia el referéndum porque «intenta una inaceptable vía de hecho», que es «incompatible con el Estado social y democrático de Derecho».

El Constitucional, que mantiene que «no puede oponerse una supuesta legitimidad democrática» para saltarse el Estado de Derecho, instó además a la Fiscalía a que actúe penalmente contra la presidenta de la Cámara catalana y otros cuatro miembros soberanistas de la Mesa por un supuesto delito de desobediencia por haber permitido en octubre la votación y debate de las resoluciones sobre el referéndum.

La presidenta de la Cámara catalana, Carme Forcadell, acompañada de Anna Simó (ERC), Lluís Corominas (PDeCAT), Joan Josep Nuet (Catalunya sí que es Pot) y Ramona Barrufet (PDeCAT), lanzó ayer un desafío al Constitucional y advirtió de que «ningún tribunal impedirá» que el Parlamento catalán debata sobre la independencia. A su juicio, la democracia está «en juego». «Admitir unas propuestas de resolución y no otras por razones de su contenido va en contra de la esencia del parlamentarismo», señaló.