La Rioja

Iglesias y un diputado del PP se retan a ventilar sus diferencias cuerpo a cuerpo

Diferentes gestos de Pablo Iglesias durante su trifulca de ayer con el popular Ángel González. :: Sergio Barrenechea / efe
Diferentes gestos de Pablo Iglesias durante su trifulca de ayer con el popular Ángel González. :: Sergio Barrenechea / efe
  • La presidenta del Congreso se ve obligada a poner orden después de que el líder de Podemos y Ángel González se desafiasen

«Ustedes quieren que nos respeten los ciudadanos y ese respeto se gana aquí cada día, de la mañana a la noche y especialmente respetando a quienes son o pueden ser sus oponentes políticos». Ana Pastor, la presidenta del Congreso, tuvo que sacar el látigo ayer para zanjar un crudo cruce de reproches y amenazas entre las bancadas de PP y de Podemos que por momentos pareció más propio de los parlamentos de Ucrania o Taiwan que de la Cámara baja española.

La trifulca comenzó mientras el diputado de Unidos Podemos Antón Gómez Reino cuestionaba a Cristóbal Montoro en la sesión de control por el nombramiento del exdirector general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, como consejero de Red Eléctrica de España. Para Unidos Podemos, se trata de un nuevo caso de 'puerta giratoria'. «Lo podemos llamar claramente corrupción o nepotismo», resumió más tarde Gómez Reino. Las acusaciones no hicieron gracia en la bancada del PP, que comenzó a revolverse en la misma medida que la de Podemos se calentaba.

Las versiones difieren sobre la causa primera del alboroto. Según los populares, Pablo Iglesias e Irene Montero se tocaron la mejilla con la palma de la mano para dejar claro a los conservadores que los consideran unos caraduras. Para el líder de Podemos, fueron sus adversarios los primeros en echar leña al fuego con sus gestos despectivos. Sea como fuere, la tensión estalló entre Iglesias y el diputado del PP por Málaga Ángel González. Llovía sobre mojado. Iglesias ya ha sido protagonista de sonoros enfrentamientos con socialistas y Ciudadanos, mientras que González es un habitual entre el 'hooliganismo' popular. Se juntaron, en definitiva, el hambre con las ganas de comer.

Según testimonios del PP, Iglesias instó a González a bajar de su escaño e ir hacia él, mientras que desde el partido morado se denunció la agresividad con la que se empleó el popular. «¿Quieres que vaya o qué?», aseguran que espetó González al líder de Podemos.

«No nos vamos a amilanar»

«Preguntamos al Gobierno por las puertas giratorias. Se crispa la bancada del PP y uno de ellos llega a decirnos: «¿Quieres que vaya o qué?», explicó tras el pleno Íñigo Errejón, quien presenció este nuevo rifirrafe de Iglesias sentado a su lado, quizá la última semana que lo hace si como todo apunta es relevado este sábado como portavoz del grupo parlamentario. «Nosotros -continuó el exnúmero dos de Podemos- no aceptamos esas formas ni nos vamos a amilanar».

Irene Montero, también una habitual en las últimas broncas del partido morado, tiró de originalidad para condenar la actuación de González, al que tildó de «machirulo», una acusación -supuesta mezcla de machista y chulo- que después extendió a todo la bancada popular. «Que vengan al escaño con un poquito más de educación», abundó la jefa de gabinete del líder de Podemos. Por último, Iglesias, que ya ha dejado claro en el pasado que él no está en el Congreso para hacer amistades, avisó a los representantes del Partido Popular de que se pueden ir acostumbrando a tener en frente «una oposición de verdad». Y es que el PSOE y Ciudadanos tampoco se iban a ir de rositas.

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