La Rioja

Errejón reclama para su equipo el 40% de los puestos de la ejecutiva de Podemos

  • El aún secretario político se declara dispuesto a seguir como portavoz en el Congreso, aunque aceptará el lugar que le asigne Iglesias

Íñigo Errejón considera que, pese a su incuestionable derrota en Vistalegre II, su equipo tiene derecho a ocupar un 40% de los puestos de la nueva ejecutiva de Podemos, que según los estatutos estará formada por entre 10 y 20 personas de las que al menos el 50% deben de ser mujeres.

El aún secretario político, que negocia en estos días con Pablo Iglesias su futuro y el de sus afines en los órganos internos del partido, opina que el reparto de las responsabilidades en el Consejo de Coordinación -nombre oficial de la dirección nacional-, debe reflejar la composición del Consejo Ciudadano, en el que los 'errejonistas' ocupan un 37% de los puestos que se repartieron en la Asamblea Ciudadana. «Los equilibrios son más o menos de en torno al 60%-40%. Me parecería saludable que la ejecutiva los reflejara», señaló Errejón, cuyos afines temen ser víctimas de una laminación como castigo por la rebelión que han protagonizado contra el sector oficialista.

La propuesta organizativa de los críticos contemplaba el requisito de la proporcionalidad. En el documento ganador de Iglesias, en cambio, no figura ninguna obligación al respecto. Así las cosas, la composición de la dirección será la que el secretario general y su amplia mayoría en el Consejo Ciudadano decidan en la reunión que mantendrá el próximo sábado el máximo órgano de Podemos entre asambleas ciudadanas.

Ayer, tras la que probablemente fue su última presencia en la Junta de Portavoces del Congreso, Errejón aseguró desconocer las intenciones de Iglesias respecto al nuevo organigrama del partido. No obstante, insistió en que está preparado para asumir las consecuencias por haber defendido las ideas que creía mejores para la formación. Y, lejos de arrepentirse, afirmó sentirse orgulloso de haber dado la batalla en la asamblea de Vistalegre.

Relevos

Todo apunta al relevo del secretario político como portavoz en el Congreso, un puesto para el que suena con fuerza Irene Montero. En el plano interno, tendrá un hueco en el Consejo de Coordinación, tal y como ya ha avanzado Iglesias, pero será en un parcela «discreta» y con las competencias muy recortadas en comparación a las que ha ejercido hasta ahora. Su Secretaría Política pasará a manos de otro dirigente o será suprimida. Pese a los malos augurios, Errejón se mostró ayer dispuesto a continuar en sus cargos. «Si Pablo Iglesias y la nueva dirección consideran que soy útil en estas posiciones, seguiré, pero si se considera que hay compañeros más capacitados y que lo pueden hacer mejor, lo aceptaré», resumió.

Tanto Iglesias como su antiguo número dos coinciden en que, cerrada la asamblea, toca debatir de puertas a dentro y no a través de los medios de comunicación, como han hecho con profusión en los últimos meses. Ambos se han esforzado desde el domingo por dar una imagen de unidad, la misma que la militancia les reclamó a gritos el pasado fin de semana en el Palacio de Vistalegre. Para escenificar que han entendido el mensaje el secretario general y el político llegaron ayer juntos y en concordia al pleno del Congreso. Fue un intento de reflejar una normalidad en su relación que se pondrá a prueba el sábado cuando el Consejo Ciudadano de mayoría 'pablista' decida si purga o no a los 'errejonistas'.

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