La Rioja

EL RENACIDO

Mariano Rajoy, que fue reelegido ayer por cuarta vez al frente del PP, es el renacido de la brutal crisis económica que ha sacudido España estos años y de la depresión en la que se hundió su partido zarandeado por la corrupción interna. Haciendo equilibrios entre dos colaboradoras que le han ayudado a realizar la travesía, Soraya Sáenz de Santamaría y Dolores Cospedal, ha dejado en el camino a los Aznar, Gallardón, Soria, Mato, Oreja, Margallo, Fernández Díaz, para salvar al PP y salvarse él mismo de la hecatombe que le pronosticaban la mayoría de los augures. En plena mutación del bipartismo y con una fuerza emergente como Ciudadanos echándole el aliento en el cogote, el político gallego ha mantenido el barco dando pequeños toques al timón para ganar posiciones de centro y no perder el imprescindible voto de la derecha tradicional.

Sin despreciar el factor suerte en forma de caos socialista y canibalismo en la izquierda, Rajoy ha tenido el mérito de renovarse y renovar al partido sin romper la vajilla. Los Maroto, Casado, Levy han tuneado el viejo buque popular mientras Cospedal ha sostenido la cohesión interna y Soraya Sáenz de Santamaría ha ofrecido una imagen de gobierno sin complejos ante un hemiciclo aglutinado bajo la bandera de desahuciar a Rajoy de la Moncloa. Ayer revalidó a Cospedal al frente de la Secretaría General apostando por la continuidad mientras sus subalternos aplazaban el debate sobre los vientres de alquiler. Es la fotografía del estilo del renacido Rajoy. Pisar sobre seguro y evitar las arenas movedizas ideológicas. Siempre habrá quien señale la tentación relativista del presidente popular pero él ha comprobado que las urnas en España premian el pragmatismo y la real politik más que el ideario.

Ganaron los 'cospedales' y perdieron los 'sorayos'. Probablemente es un premio al equipo de la actual ministra de Defensa. Su mayor logro se ha podido constatar los mismos días del congreso: ha conseguido que la noticia de las sentencias de 'Gürtel' a Correa, El Bigotes, Milagrosa y Crespo se hayan digerido como si fueran de otro partido. Eso para Rajoy no tiene precio. Pero si alguien esperaba un gesto en dirección a preparar su propia sucesión reforzando a la vicepresidenta ya puede cerrar ese melón. A Núñez Feijoo se le puede acabar quedando cara de Carlos, el hijo de Isabel II la reina de Inglaterra. Porque si algo quedó claro ayer es que Rajoy después de haber sobrevivido a la tormenta perfecta no tiene intención ninguna de pasar a la reserva en muchos años.

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