La Rioja

Adiós a los cinco de Vistalegre

Carolina Bescansa, Luis Alegre, Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, en 2014. :: r. c.
Carolina Bescansa, Luis Alegre, Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, en 2014. :: r. c.
  • El grupo fundador de la primera Asamblea Ciudadana intercambia abrazos, pero se sienta por separado

En la asamblea fundacional de octubre de 2014 todas las miradas se centraban en el quinteto de Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa y Luis Alegre. Unos profesores universitarios que habían puesto en pie una opción política que unos meses atrás había dado la campanada en las elecciones europeas. Las encuestas por aquel entonces no ponían techo a las expectativas de Podemos. Fueron los tiempos felices. Dos años y medio después, aquel equipo acudió de nuevo al madrileño palacio de Vistalegre II dividido y enfadado.

No hay una causa que explique por qué su relación saltó por los aires. Fueron un cúmulo de diferencias y detalles que les distanciaron, primero, y enfrentaron, después. El primero en descolgarse fue Juan Carlos Monedero. El profesor de Ciencia Política, considerado uno de los mentores de Iglesias y Errejón, se colocó en el disparadero por sus problemas fiscales y sus diferencias con Errejón. Monedero aspiraba a ser el número dos, pero desencantado por la falta de apoyo de un sector del partido abandonó la dirección en abril 2015. No lo hizo en silencio, sino con críticas a los «generales mediocres», un descalificativo dirigido a Errejón y Sergio Pascual, por aquel entonces secretario de Organización. Desde entonces, Monedero se ha convertido en la bestia negra del 'errejonismo' y uno de los principales apoyos de Iglesias, el único que le queda del equipo original.

El divorcio entre el secretario general y Errejón comenzó a gestarse con la destitución de Pascual en marzo de 2016. Iglesias ni siquiera comentó la decisión a su número dos, para el que Pascual era un hombre de máxima confianza. Los acontecimientos se precipitaron a continuación. Según la versión que ha propagado el secretario general, Errejón era partidario de apoyar un gobierno de Pedro Sánchez con el PSOE y Ciudadanos, algo que el aludido niega. En cualquier caso, los estilos y las formas en las negociaciones de aquella investidura aumentaron las distancias.

A ello se sumó el pacto con IU, impulsada por Iglesias y rechazada por su lugarteniente. La traca final llegó con la rebelión 'errejonista' en la Comunidad de Madrid. Los partidarios del secretario político derribaron primero a Luis Alegre como secretario general y después lanzaron a Rita Maestre para reemplazarlo. Ambas maniobras fueron consideradas como una ofensa personal por Iglesias. El paso al frente de Errejón con su candidatura contra la del líder fue la constatación de que el tándem estaba agotado.

Bescansa abandona

Carolina Bescansa fue la siguiente en bajarse del barco 'pablista'. Aunque siempre se había mantenido neutral, se sumó a las propuestas de Iglesias al inicio del proceso de Vistalegre II. Pero a las pocas semanas decidió apearse. Lo hizo para no participar en el enfrentamiento que se avecinaba. Tras tratar de mediar sin éxito, abandonó sus cargos en la dirección y renunció a concurrir al Consejo Ciudadano.

El último en darse de baja ha sido Alegre. Muy próximo a Bescansa, siguió su camino tras la renuncia de su compañera. En una carta ratificó su lealtad a Iglesias, pero denunció a los «cortesanos» que le rodean. Ayer, Iglesias, Errejón, Monedero y Bescansa (a Alegre ni se le vio) intercambiaron abrazos en Vistalegre, pero se sentaron por separado.

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